El fin del camino


A veces toca decidir, coges un camino y andas. Había otras opciones, muchas, pero solo puedes caminar hacia un sitio cada vez.
A veces es fácil: hay señales, gente que sabe cómo se llega o qué desvío tomar para alcanzar tu destino. Eso cuando tienes un destino.
A veces te la juegas: puro azar, sensaciones, intuición.
A veces echas a andar, rezando por el camino para que aquello salga bien.
A veces rezas aunque no creas en nada.

A veces sientes que llegas, que lo tienes, que esta vez sí.
A veces estás seguro de que estás ante la última curva.
A veces tienes razón, pero giras y hay un muro.

A veces se acaba el camino y no hay nada, y todo ese tiempo que has andado es tiempo perdido.
A veces toca deshacer el camino.

Quizá a la próxima…

 

Mago de Oz – El fin del camino

Y no sé adónde ir si no es sin ti.

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Miss you love


El problema no fue que no te quisiera sino que te dedicaras a comparar nuestras maneras de querer, viendo la mía como querer menos cuando quizá solo era querer diferente. Nunca dijiste aquello de No eres tú, soy yo, pero eras tú, que no te bastaba con querer y que te quisieran, que buscabas competir, que te empeñaste en llevar al amor el juego del yo más y no te valía ganar.

Yo te quería, claro que sí, pero a mi manera. Tú me querías a la tuya y a mí me parecía bien, pero al revés no: estaba mal, no era suficiente, tú más. Tú siempre más.
Lo aceptaba, pero tú querías reto, carrera, contrincante.
Yo al amor iba a participar, no a competir.

El problema fue que tú me querías ganar y yo solo te quería.

 

Silverchair – Miss you love

I love the way you love, but I hate the way I’m supposed to love you back.

Find me


Porque a veces la llevas pero no siempre; sería demasiado aburrido.
Ese es el juego: cazador-cazado, pillador-pillado, salvador-salvado. Algo así.
Ahora te toca esconderte.

Está contando en voz alta, hacia atrás, diez, nueve y el resto de números. Ya sabes cómo va eso, que si ocho, que si siete, pero tiemblas. Tiemblas por si sale mal, no el juego en sí sino tu juego.

Es sencillo y nunca lo es. Las reglas son claras pero ganar no siempre es ganar, sobre todo si lo único que quieres es que te encuentre. Y te entra el miedo de haberte escondido demasiado bien.

Cinco, cuatro, tres.
Siempre es el tres, ¿verdad?

Eres grande, lo sabes. Eres mucho más grande que esa farola. ¿Podrías ser más obvio? Aunque es normal si tenemos en cuenta que ni siquiera querías jugar.

Las cosas que hacemos por amor.

Dos, uno.

 

Sigma ft. Birdy – Find me

If you’re ready, heart is open, I’ll be waiting, come and find me.