Destiny


Y la verdad es que importa poco si crees en el destino o no: el destino cree en ti. Alguien tenía que hacerlo, ¿verdad?
El destino te tiene presente, te piensa… te soñaría si durmiera, pero no duerme: el destino se pasa la vida despierto, pintando líneas, tejiéndolas como la araña que acabo de matar en el suelo del baño. Espero que no fuera el destino, o al menos no el tuyo.

El destino une puntos que nunca se te ocurriría conectar, le da igual el dibujo que uno sabe que debería salir antes de coger el lápiz o si después del uno va el dos. Al destino se la pela.
El destino se pasea por ahí con sus ocho patas, muy loco, dejando huevos donde menos te lo esperas. Qué sale de esos huevos no lo sé, nunca he visto uno, pero supongo que lo lógico es que salgan más destinos. De alguna manera tienen que reproducirse.

El destino está en todas partes, paseándose o a punto de romper la cáscara. No lo vemos, pero tampoco vemos a esa araña que dicen que está en algún punto de nuestro cuerpo en todo momento.
Quizá se mueven demasiado rápido.
Quizá es que vamos pisando huevos.

 

Zero 7 – Destiny

Even though we’re miles apart we are each other’s destiny.

Our house


Todo el mundo sabe que cuando estás buscando piso no puedes quedarte con el primero que ves, que eso no es buscar de verdad sino conformarte y uno no llega lejos siendo un conformista.
Cuando estás buscando piso tienes que ver uno tras y otro, y solo cuando ya has visto los suficientes (¿diez?, ¿veinte?, ¿más?) puedes empezar a tomar decisiones.
Hacerlo antes sería una locura.
Todo el mundo lo sabe.

Todo el mundo sabe también que si un piso merece realmente la pena va a durar poco en el mercado, que no va a estar esperándote a ti porque un piso no espera. Un piso es, a lo sumo, parte de una manzana; nunca pera.

¿Qué sentido tiene ver los primeros pisos entonces? Aún no has visto los suficientes como para poder elegir uno de ellos y cuando ya lo hayas hecho será tarde, y no puedes saltártelos porque entonces los siguientes serían los primeros.
En ningún otro contexto fue tan cierto aquello de que los últimos ya sabéis.

¿Deberías asegurarte de que los primeros pisos que ves no merecen la pena o es hacer trampa?
¿No sería más fácil dejar de escuchar a todo el mundo?


Esta entrada no habla de pisos.

 

Madness – Our house

Something tells you that you’ve got to get away from it.

Second date


Quizá sea arriesgado, pero yo eso de ir a las citas a aparentar no lo veo: ¿por qué tengo que esforzarme en parecer normal si no es el caso? Si al final nadie lo es, y además, ¿hay algo más aburrido que una cita normal?
Seguro que la respuesta es sí, pero pocas cosas.

Podría ponerme mis mejores galas, dármelas de intelectual o de profundo, controlar mis comentarios fuera de tono e incluso afeitarme, pero ¿para qué? Decía mi madre que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y a mí últimamente me duele un poco la pierna. Y la barba me crece demasiado rápido.

Quizá sea arriesgado, pero estoy casi seguro de que tengo el récord de primeras citas sin Continuará. Voy a lo loco, sin filtro, yo al cien por cien. Es más, creo que a veces fuerzo un poco y llego al ciento veinte; porque me encanta vivir al límite y esto es como lo de los espermatozoides, que muchos lo intentan y solo uno lo consigue.

Pensamos siempre en cómo hacer las cosas fáciles, pero a veces hay que saber poner barreras.

Aprendí mucho del óvulo que fui cuando era joven.

 

Vivian Girls – Second date

We’ll be together til the end.