Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.

Half a heart


Ya ni siquiera sé cómo eres.
Te recuerdo, pero fue hace tanto tiempo que es imposible que sigas siendo la misma persona.
Te recuerdo, y todo lo que sé de ti ya no existe: me quedé parado en aquello que eras cuando éramos juntos.
Ahora somos cada uno por su lado.

Somos, nosotros, primera persona del plural, pero no es cierto.
Tú eres, yo soy, punto.
Fuimos un garabato en un papel que nadie entendía, y cómo iban a hacerlo si ni siquiera lo sabíamos explicar nosotros que lo habíamos dibujado.
Ahora nos dibujan otros, en otros lados, y estamos llenos de colores, pero ya no sé de qué color te pintan.

Sé lo que eras, no lo que eres.

Fuimos medio beso.
Me falta la otra mitad.

 

One Direction – Half a heart

I’m half a man at best with half an arrow in my chest.

Issues


– Mira esto, es precioso – te dije con la labia propia de un virus de WhatsApp. Y te mandé el enlace.
– Lo odio – dijiste, y supongo que te diste cuenta enseguida de que quizá habías ido demasiado lejos-. No es que no me guste, pero es algo que he visto ya muchas veces.
– 
¿Acaso es menos bonita una rosa porque hayas visto un ciento?

Dijiste que sí.

Es la historia de mi vida, supongo, porque decir que es la primera vez que siento algo parecido sería mentir, y yo no miento; y supongo también que es verdad, que la belleza una vez llama la atención pero repetida satura; que hoy algo bonito es bonito pero mañana lo es menos, pasado quizá solo está bien y al final terminas odiándolo.
Así es como funciona todo, ¿verdad?

Soy muy cabezón, y la verdad es que me da igual si es así como el resto del mundo ve el mundo: yo me niego. Yo soy capaz de ver algo bonito a diario y emocionarme cada vez.
No concibo la vida de otra manera.

Probablemente solo sea un virus.

 

Walk off the Earth – Issues

‘Cause if you did, baby, I would judge you too.