Twenty//Three


No creo en las señales, pero ¿qué le hago si las señales creen en mí?
A veces es un nombre, a veces un número; a veces es veintitrés.

He perdido la cuenta de las veces que esa cifra me ha marcado la vida: los días veintitrés que se han convertido en punto de inflexión, las veintitrés letras de tu nombre, mis veintitrés años… los tuyos.

No creo en las señales, pero ¿qué haces cuando te persigue un número?
Puedo correr, pero ¿para qué? Por rápido que vaya me alcanza cada veintitrés pasos.

El veintitrés sabe siempre dónde estoy, sabe encontrarme y sabe cómo hacerme suyo.
He perdido la cuenta, pero estoy convencido de que, de no haberlo hecho, si sumara todos esos momentos obtendría ene veces veintitrés. Y antes de escribir el resultado ya me estaría mirando con su sonrisa triunfal.

No creo en las señales, pero veintitrés.

 

Jelani Blackman – Twenty//Three

Yeah I got a touch of the mad.

She


Es ella la que me lleva hasta lo más alto, la que me ayuda a levantar las piernas para dar esos pasos que creo no atreverme a dar, pero eso es solo el yin.
El problema es que ella también es yang, que es ella la que me dice que no podré hacerlo, la que me hunde, la que me aguanta la cabeza debajo del agua cuando no me queda aire… y al mismo tiempo me da aire.
El tema es ese, que me da aire y luego me ahoga, pero lo hace porque sabe que no voy a morir, que tengo aire de sobra aunque piense lo contrario.

Ella es la maestra dura que no te gusta pero termina siendo esa que más te enseña, la que poniéndote al límite te hace crecer mucho más que aquella que solo te abraza, aunque a veces me pregunto si no es mejor crecer menos y pasarse la vida abrazado.
Me lo pregunto a veces, pero qué más da, si a los profesores uno no los elige y yo la tengo a ella, que por cada una de cal me da dos de arena. Ahí sí me deja elegir: ¿me dejo enterrar o hago un castillo?

Esa es ella, mi yin y mi yang.
Ojalá fuera más yin, pero uno tampoco elige su cabeza.

 

Charles Aznavour – She

She may be the beauty or the beast.

Stole the show


No estamos en la obra: esto son los ensayos; y es en los ensayos donde uno se permite arriesgar, probar cosas nuevas, mejorar la técnica, improvisar movimientos.
Uno no se pone conservador en los ensayos: en los ensayos uno juega, se divierte y disfruta incluso más que en la obra, pues no hay riesgo, no hay límites, no existe el hacerlo mal… y si alguna vez lo hace apenas cuenta.
En los ensayos uno lo da todo: el cien por cien, el doscientos, ¡el mil!
En los ensayos no hay miedo, no hay qué dirán, no hay fronteras.
Uno viene a los ensayos a aprender, los afronta con humildad pero sin freno, con ganas, con fuerza, con garra.
Uno viene a los ensayos a entregar el alma.

En los ensayos hay telón pero está cerrado, hay escenario pero no público. Nos miran, sí, pero como iguales, como libros de los que cambian la vida, como páginas llenas de ideas.
Venimos a los ensayos a leernos.

No estamos en la obra, en esta vida no: esta vida son los ensayos.

¿Ensayamos?

 

Parson James – Stole the show

So hold for the applause.