First light


Aunque esto se llame Empezando por el final soy muy de primeras frases. No lo son todo, pero ayudan a marcar el camino, el tono, el ritmo.
Una primera frase es una declaración de intenciones, un manual de ruta, un aviso a navegantes. Puede enamorar o cansarte, ganar tu atención, perderte, atraparte por completo… ¿no es todo lo mismo?
Cara o cruz. Bien o mal. Sí o no.

Al final no hay principio que no esté polarizado, pero eres tú quien decide hacia dónde orientas tu luz.

Dime, ¿cuál es la primera frase de tu historia?

 

Dustin Tebbutt – First light

I’m looking up to where we carved our names in stone.

Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.

Would you go with me


A lo mejor me lo he pensado mejor y sí que quiero darte la mano siempre, en plan SIEMPRE, cogértela hoy y ¡hala!, hasta que el cuerpo aguante; y tengo que decirte que últimamente estoy entrenando mucho, así que es posible que el cuerpo aguante bastante. No es un problema, ¿verdad?
Prometo no apretar a no ser que me lo pidas, no pegar tirones y aprovechar cada vez que te despistes para hacerte caricias con el pulgar, porque soy así y mi pulgar está muy loco.

 

Josh Turner – Would you go with me

If i gave you my hand would you take it and make me the happiest man in the world?