Points underneath


Tras habernos alejado del resto, persiguiéndonos el uno al otro hasta aquel banco de piedra, nos sentamos bajo un cielo lleno de estrellas solo para quedarnos embobados mirándonos los pies.
¿Son feos, verdad? – dijiste.
¿Cómo?
Mis pies.
¡Por supuesto que lo eran! Los pies son como los niños recién nacidos, pero a quién le importa: son solo pies.
– La verdad es que no importa – continuaste -. No son más que pies.
Es curioso cómo funciona todo, que nunca son las grandes cosas sino los detalles.
Fue en ese momento cuando me di cuenta, hablando de tus pies. Fue entonces cuando fui consciente por primera vez de que te quería.

Es curioso cómo funciona todo, que a veces te pasas la vida buscando algo y cuando lo tienes delante te entra el miedo y lo dejas ir. La vida no me la había pasado buscándote, pero cuando uno tiene veinte años nueve meses son un mundo, y ahí estábamos, tú con tu hombro contra el mío y yo con el corazón en el puño que no estaba a punto de cogerte la mano.

Seguimos mirando hacia abajo durante minutos, o quizá horas, que el tiempo perdió el sentido cuando se quedó atrapado en el cruce de nuestros dedos. Nos encontrábamos en la cima de un momento que hacía gala de ese tipo de perfección cuya existencia niegan esos que nunca han amado. Eran solo pies, pero si alguien me lo hubiera ofrecido me habría quedado mirándolos hasta el final, fuera cuando fuera eso.

El problema fue que nadie me lo ofreció.
Y que de la cima solo se puede ir hacia abajo.

 

The Honorary Title – Points underneath

Now don’t ever leave me all alone, not this evening, I am cold and shivering without you near.

Until tomorrow then


Empieza a recoger sus cosas mientras como. Como sin hambre, pero como. Se ve que hay que hacerlo cada día.
Recoge sus cosas acelerada, siempre con prisa, con esa sensación de tener que estar ya en otra parte antes de haberse ido, que le he dicho siempre que no puede ser sano pero ella es así y la quiero así y eso es lo peor de todo, que la quiero. El teléfono al bolso, las llaves al bolso, mi sonrisa distraída al bolso. A veces creo que no es consciente de que cuando sale por la puerta mi corazón va también en ese bolso.
Se dispone a irse como si de un día cualquiera se tratara, y yo dejo el tenedor a un lado del plato porque lo que quiero es que se quede, que le quitemos las agujas al reloj y las echemos al fondo del mar donde están las llaves. La cosa es que suele ser más difícil decirle a alguien que lo que quieres es pasar el resto de tu vida a su lado que seguir comiendo macarrones. No le digo nada, pero en serio, a la mierda los macarrones.
Ella cierra la cremallera y se carga el bolso al hombro, y me ve que no como y que no sonrío y me dice que qué pasa.

Lo que pasa es que me sabe todo a despedida, que ahora es la vida como entonces, cuando cada paso era algo nuevo, salvo que esta vez la novedad está en que voy pisando esos puntos del terreno donde terminan los caminos.
Pasa que siento que dejo de ser río para ser mar, que me he dejado arrastrar hasta el final y ya no hay nada, que ahora me toca esperar a llover en otra parte para emprender un nuevo descenso.
Pasa que siempre he comido rápido y este plato que me lo quería tomar con calma ya escasea.
Pasa que ahora cada vez que le digo hasta mañana siento que miento.

Yo le digo que no sé, que nada y que está preciosa, y eso es lo peor de todo, que está preciosa. Ella sonríe y así es más hermosa aún, y miro el tenedor y me pregunto cómo voy a ser capaz de comerme otro macarrón algún día.

Hasta mañana, le digo.
Y se va.

 

Ed Harcourt – Until tomorrow then

I guess it’s you I miss ‘cause I just stare at the ceiling.

Drop the game


A veces me canso en mitad de la partida. Quizá es que llevábamos demasiado tiempo jugando a lo mismo o que el juego esta vez se ha alargado más de lo que esperaba, pero a veces simplemente pierdo las ganas, y estas es una de esas veces.

A veces me convierto en ese tipo que tira el dado sin fuerza, ese al que le da todo igual, que deja de luchar pero arriesga de forma suicida porque, acabe bien o mal, que acabe ya es su victoria.

A veces ni siquiera tiro…

 

Flume & Chet Faker – Drop the game

I’ve been feeling old, I’ve been feeling cold.