My list


No tengo tiempo es la respuesta que solemos dar cuando alguien nos pregunta por qué no hacemos esto o lo otro, y quizá es verdad, o quizá es que priorizamos otras cosas, que tiempo hay, pero hay que elegir a qué dedicárselo.

Esto que nos está pasando ahora es eso: tiempo, que intentando distanciarnos para evitar que se extienda el contagio al ritmo que lo está haciendo estamos ganando tiempo para todo eso para lo que normalmente no tenemos tiempo.

No sé, que a veces lo mismo me paso de positivo, pero yo creo que le podemos buscar el lado bueno a todo esto, y no es que esté menospreciando la situación ni mucho menos, pero si podemos hacer un dos por uno, y lejos del supermercado a poder ser, mejor que mejor.

¿Quién puede decir que no a poner su granito de arena al tiempo que se dedica a todas esas cosas que ha ido dejando de lado por culpa de la rutina? Todos ganamos: ¡no hay excusa!

Empiezo yo con algunas ideas de mi lista. ¿Me ayudas a seguirla?

  • ¡Escribir más! Que últimamente me cuesta.
  • Retomar el contacto (virtual) con ese amigo con el que hace tiempo que no hablamos.
  • Leer más, lo que sea: libros, cómics, blogs, noticias (pero sin obsesionarse con la que ocupa todas las portadas)…
  • Probar cosas nuevas en la cocina.
  • Volver al yoga (desde casa, claro).
  • Cuidar de mis plantas y aprender más sobre ellas.
  • … ¡te toca!

***Edito añadiendo vuestras sugerencias

  • Mejorar con el ukelele.
  • Limpiar los cristales.
  • Cambiar las cortinas.
  • Hacer llamadas de vídeo a la familia.
  • Pasar tiempo de calidad con quien compartimos nuestra casa.
  • Aprender algo nuevo y reinventarse: hay muchas plataformas online que tienen cursos gratuitos (coursera, edx, google activate…).

The Killers – My list

There’s nowhere else I’d rather be

No se puede más


Desde niño he usado los sueños para escapar, porque existen muchos mundos y por qué no iba a querer yo explorarlos.
Siempre me ha gustado explorar, descubrir lo desconocido y quitarle el des.
He soñado mucho, aunque dicen que todos lo hacemos; pero yo a menudo tengo la suerte de recordar esos viajes. Recuerdo cada color, cada palabra, cada gesto.
He soñado tanto que no siempre he tenido claro qué era real y qué no; tanto que a veces me he preguntado si no era este mundo el sueño.
De un modo u otro esos mundos siempre eran mejores que este, no porque este fuera malo, pero siempre se puede ir a más, ¿no?

Ayer fue domingo. Lo pasamos juntos. Me fui a dormir…
…y soñé con cada color, cada palabra, cada gesto.
Quizá no siempre se puede ir a más.

Pastora – No se puede más

Y es que sí se puede más, sí se puede más, sí se puede más.

Devuélvemelo


Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo, decía Albert Einstein, aunque supongo que no exactamente así, que hasta donde sé no hablaba castellano.
Tiene sentido, supongo también, pero hoy se me antoja leer la frase al revés; tampoco exactamente, pero casi.

Si buscas lo mismo no hagas cosas distintas.

¿Por qué íbamos a querer siempre resultados diferentes? ¡Qué horror! Que nos hicimos sedentarios por algo.
A veces las cosas funcionan, van, y a todos nos gustan las cosas que van.
Pero a veces las cosas dejan de ir.

Las cosas pueden dejar de funcionar por muchos motivos: porque faltan pilas o gasolina, porque alguna pieza se ha movido, porque han caído víctima de la diabólica obsolescencia programada.
O porque alguien ha tenido la brillante idea de hacer cambios.

Si algo funciona no lo toques, dicen también por ahí, pero al mismo tiempo nos venden que hay que reinventarse, que somos gusanos a punto de convertirnos en mariposas (pasando por capullos más o menos tiempo según la persona). Lo que no nos dice nadie es que después de la fase final de esa metamorfosis algo nos vuelve a convertir en gusanos, sin previo aviso, porque sí. Y otra vez a empezar.

Vivimos inmersos en un continuo viaje de evolución que según se mire no nos lleva a ningún sitio. Nos arrastramos, volamos, nos arrastramos, volamos, nos arrastramos… bastante monótono para lo que cabría esperar de un cambio constante.

Las cosas a veces no solo no van, sino que se van. Y las dejamos. Porque estamos ocupados con otras, o porque tampoco son tan importantes, o porque no nos damos cuenta.
A veces, de pronto, en ese viaje con más o menos sentido, nos da por echarlas en falta. Nos da por pensar, y con un poco de suerte hasta empezamos a sospechar que ese alguien que tuvo la brillante idea de hacer cambios que nos llevaron a perder según qué fuimos nosotros mismos. Ríete de El Club de la Lucha. Y ya llegados hasta aquí, con el algo en mente y toda la reflexión hecha, ¿por qué no dar ese último paso y resolver el misterio de qué hicimos para perderlo?

A lo mejor aún podemos presionar CTRL+Z y volver a la mariposa 117, que a lo mejor la evolución va de eso, de ver qué mariposa nos hacía sentir más completos y volver a por ella.

Babi – Devuélvemelo

Mi tiempo, mi tiempo…