Heather


Por si sirve de algo, no era por ti que te odiaba: era por mí. Envidia, supongo. Uno crece creyendo eso de que si quieres puedes y luego la verdad es que no siempre. Imagínate si no, menudo desastre.
Yo quería, vaya que sí, pero no podía; y tú ahí como si la cosa no fuera contigo, lo mismo hasta sin querer, y pudiendo.
Y qué rabia.

Conan Gray – Heather

But then again, kinda wish she were dead.

Frío, Frío


Ya no hacen juegos como los de antes, donde el nombre es además las reglas y no hace falta saber nada más. Nadie pregunta cómo se juega si propones jugar al pilla pilla.
Otro de esos grandes clásicos es frío frío, caliente caliente, que quizá necesita algo más de explicación porque puede estar tibio, pero poco más. A pesar de lo simple que es, pocas emociones se comparan a estar cerca, caliente, más cerca, muy caliente, aún más cerca, ¡te quemas!
Y ahí está, lo que fuera que andabas buscando.

Ahora que ya soy mayor me dedico a culpar a mi infancia de todo lo que me pasa. Supongo que es normal. De pequeño alguien me dijo tal y ahora mira. Supongo también que la mayoría de las veces son excusas, pero alguna vez tengo que tener razón, y estoy convencido de que esta tiene muchos números.

¡Te quemas!
¿Por qué? Es decir, ¿no tenemos el sentido del tacto para evitar situaciones como esta? Los corpúsculos de Ruffini para ser precisos (sí, lo acabo de buscar en Google).
Nuestra evolución nos dice que si algo está muy caliente nos apartemos, pero ahí está nuestra infancia diciéndonos todo lo contrario: que si está muy caliente es que casi lo tenemos, que sigamos, que un poquito más…

No es tu culpa si no te apartas a tiempo o si no sabes decir basta: la culpa la tienen los hijos de p niños esos de tu clase. O tus padres. O la profesora aquella que no estaba a lo que tenía que estar cuando le tocaba patio.
Tú nunca.

Juan Luis Guerra feat. Romeo Santos – Frío, frío

Forjado de recuerdos

No queda na


Se gana facilidad de palabra con la edad y yo sin embargo me voy quedando mudo, como si no viajara en la dirección que toca. Lo mismo no envejezco y me estoy volviendo pequeño, como Benjamin Button. Aunque mis referencias me delatan.

Si fuera un plátano en lugar de marrón me estaría volviendo verde, o incluso lo que sea que viene antes de eso. ¿Una flor? Vamos a olvidar que existe Google. ¿Cuántos de vosotros conocéis de principio a fin el ciclo de vida de un plátano? No somos nadie, ¿verdad? No sabemos nada.
O quizá solo soy yo.
Quizá todo el mundo estaba prestando atención ese día en clase y yo mirando por la ventana.

¿Le pasa a alguien más? Que estás mirando por la ventana mientras pasa todo y es como si todo hubiera pasado sin ti, que estabas ahí pero no estabas. De cuerpo presente pero de mente ausente.
No son los móviles, eso es solo una ventana más: son las ventanas en sí.
Me pasa que siempre quiero estar al otro lado.
Siempre, ¿sabes? Que estando dentro quiero estar fuera pero es salir y mirar hacia dentro con pena.

A lo mejor en vez de usar la puerta hay que atravesar la ventana, como si el hechizo estuviera en el cristal. O en el vidrio.
Si lo rompes, lo llames como lo llames, ¿sigue la ventana siendo una ventana?

Marc Seguí, Babi – No queda na

Y no me grites “vuelve, vuelve, vuelve”