November


Corrías, muerto de ganas de llegar allí cuanto antes, pero no podías llegar solo, sabías que no, que las puertas no se iban a abrir para ti. Corrías mientras tirabas de mi mano. ¡Venga! ¡Vamos! ¡Corre!
Pero no quería correr.

Me negaba a tener prisa, a querer tenerlo todo ya. Ya había estado allí, muchas veces, y sabía que no, que una vez llegáramos no habría más, que era el viaje.
Siempre es el puto viaje: nos lo dice todo el mundo, en todas partes, y corremos.

Corrías tirándome del brazo y yo me dejaba arrastrar fingiendo hacer fuerza para quedarme. Me dejaba llevar, poseído quizá por tu entusiasmo que parecía brillar más que ese letrero que gritaba que aquello era un error. Otro error. El mismo error otra vez.

Ya no corrías: corríamos; olvidando lo bien que había empezado el viaje; el viaje en sí.
Ya no quedaba viaje, solo prisa.

Corrimos, tanto y tan rápido que casi se nos escapa noviembre, aunque llegamos a tiempo: a tiempo de perderlo todo. Noviembre siempre ha sido mes de perder, y de perder haciendo ruido.

 

Azure Ray – November

So were speeding towards that time of year, to the day that marks that you’re not here.

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Pocket full of dreams


Me pasaba mucho de pequeño en sueños que encontraba una moneda, y luego otra, y luego otra. Me pasaba tan a menudo que a las tres monedas ya me daba cuenta: descubría que estaba en un sueño y se me iba de golpe la ilusión.

Hay gente que dice que no le pasa, que no sabe que ha estado en un sueño hasta que se ha ido, pero en mi caso lo raro es no descubrirlo. Siempre hay algo que lo delata, algo fuera de lugar. Me doy cuenta e intento agarrarme al sueño todo lo que puedo, pero suelo poder poco.
Es horrible descubrir que el que está fuera de lugar eres tú, y lo que viene después es pura agonía.

Desde hace un par de semanas cada día encuentro una moneda.
Cada día.

 

Hedley – Pocket full of dreams

I never found a shooting star and there’s holes in my jeans.

Heart songs


A lo mejor el casete es pasarse, pero yo volvería un poco hacia atrás, tampoco demasiado, lo justo para que estuviera de moda otra vez grabar cedés. ¿Cómo se declara la gente ahora? Estoy seguro de que puedes compartir una lista de reproducción, pero ¿qué hay de la magia?

Nada dice te quiero como haber pasado horas (o días) seleccionando tus mejores 80 minutos, porque antes la música era nuestra; ordenando las canciones para que la secuencia tuviera sentido. ¿Dónde está eso ahora?
Mi mejor canción siempre era la tres.

Decorar el cedé era otro mundo, pero con un rotulador negro hacíamos maravillas, y si había suerte tenías rojo, azul, verde. Horas detrás otra vez, y ¿acaso no es el tiempo el mejor de los regalos?

En verdad nunca se trató solo de la música: era el tiempo.
Nunca fueron solo canciones, sino todas esas horas que dediqué a pensar en ti.

A veces aún te grabo cedés.

 

Weezer – Heart songs

Mr Springsteen said he had a hungry heart.