Heart songs


A lo mejor el casete es pasarse, pero yo volvería un poco hacia atrás, tampoco demasiado, lo justo para que estuviera de moda otra vez grabar cedés. ¿Cómo se declara la gente ahora? Estoy seguro de que puedes compartir una lista de reproducción, pero ¿qué hay de la magia?

Nada dice te quiero como haber pasado horas (o días) seleccionando tus mejores 80 minutos, porque antes la música era nuestra; ordenando las canciones para que la secuencia tuviera sentido. ¿Dónde está eso ahora?
Mi mejor canción siempre era la tres.

Decorar el cedé era otro mundo, pero con un rotulador negro hacíamos maravillas, y si había suerte tenías rojo, azul, verde. Horas detrás otra vez, y ¿acaso no es el tiempo el mejor de los regalos?

En verdad nunca se trató solo de la música: era el tiempo.
Nunca fueron solo canciones, sino todas esas horas que dediqué a pensar en ti.

A veces aún te grabo cedés.

 

Weezer – Heart songs

Mr Springsteen said he had a hungry heart.

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Destiny


Y la verdad es que importa poco si crees en el destino o no: el destino cree en ti. Alguien tenía que hacerlo, ¿verdad?
El destino te tiene presente, te piensa… te soñaría si durmiera, pero no duerme: el destino se pasa la vida despierto, pintando líneas, tejiéndolas como la araña que acabo de matar en el suelo del baño. Espero que no fuera el destino, o al menos no el tuyo.

El destino une puntos que nunca se te ocurriría conectar, le da igual el dibujo que uno sabe que debería salir antes de coger el lápiz o si después del uno va el dos. Al destino se la pela.
El destino se pasea por ahí con sus ocho patas, muy loco, dejando huevos donde menos te lo esperas. Qué sale de esos huevos no lo sé, nunca he visto uno, pero supongo que lo lógico es que salgan más destinos. De alguna manera tienen que reproducirse.

El destino está en todas partes, paseándose o a punto de romper la cáscara. No lo vemos, pero tampoco vemos a esa araña que dicen que está en algún punto de nuestro cuerpo en todo momento.
Quizá se mueven demasiado rápido.
Quizá es que vamos pisando huevos.

 

Zero 7 – Destiny

Even though we’re miles apart we are each other’s destiny.

Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.