Si tú no vuelves


Aunque no necesitaras excusas para verme buscabas excusas para verme, como aquella vez que te dejaste los calcetines en casa. Te vi quitártelos, te vi tirarlos al suelo y te vi mirarlos de reojo mientras te ibas, no queriendo que me diera cuenta para que siguiera pareciendo un accidente. A lo mejor los veía, te recordaba que te los llevaras y entonces qué. Mejor disimular.

A veces necesitamos ese tipo de garantías que no garantizan nada. Nos tranquilizan, supongo. A veces nos olvidamos de que lo único que hace falta para volver son ganas de volver, y es como si creando un motivo fuera todo más fácil.
A veces basta con “olvidarse” unos calcetines.

Los vi mientras te ibas, solos, ofrecidos en sacrificio por un bien mayor. Pensé en avisarte, pero a lo mejor te los llevabas y entonces qué. No dije nada.

Así vuelve.

 

Miguel Bosé – Si tú no vuelves

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía.

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El equilibrio es imposible


Quizá el equilibrio solo sea imposible porque nos empeñamos en entenderlo como esa situación en la que todo está bien: en orden, tranquilo; un estado de calma idealizado para el que nunca luchamos y a pesar de eso nunca llega.
Quizá el equilibrio solo sea imposible porque lo queremos gratis.

El equilibrio, como muchas otras cosas, es imposible sin esfuerzo. Es imposible completar la lista de todo lo que resulta imposible si no ponemos de nuestra parte, pues pocas cosas suceden porque sí.
Leer es imposible, montar en bici es imposible, hacer lentejas es imposible… pero dicen que hay gente que ha ido a la Luna.

Quizá el equilibrio solo sea imposible porque nos quejamos en lugar de entrenar.

Entrenemos.

 

Los Piratas – El equilibrio es imposible

Yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo.

Tómbola


El problema no es que todo lo que podía ir mal vaya mal: el verdadero problema es que vaya mal todo aquello que no podía ir mal, porque hay cosas que nunca fallan, ¿verdad?; pero no hay nada imposible, ¿verdad?

A veces se alinean los planetas pero a mal, que la vida es una tómbola y nos empeñamos en querer ganar, pero el premio no siempre es bueno.

Hay quien lo llama lunes.

 

Marisol – Tómbola

La vida es una tómbola, tóm, tóm, tómbola…