Forget me now


Vi que aquello no iba y decidí que yo que sí podía debía hacerlo,
irme;
que para qué seguir.

Me fui, que uno no puede quedarse siempre,
y me di cuenta en el viaje de vuelta de que joder,
eso era como rendirse,
y que se rinden los cobardes.

¿Quieres ser un cobarde?, me dije,
y no quería,
claro que no,
pero irse también es de valientes, ¿sabes?

A veces lo fácil es quedarse,
no hacer nada,
dejarse llevar.

Se fluye sin esfuerzo,
pero hace falta valor para nadar contracorriente.
Y mucha fuerza.

Si uno no entrena para eso, ¿para qué?

 

Against the Current – Forget me now

Always knew I’d make it out.

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Déjala que vuelva


Intenté retenerla, y ese fue el problema.
Es imposible retener a alguien, sobre todo a alguien como ella.

No sé cuánto tiempo estuvo a mi lado.
Supongo que cuando eres feliz el tiempo es lo de menos, y éramos felices… yo era feliz… ¿lo era ella? Con ser feliz pasa algo parecido, que uno lo es y se olvida del resto, no a malas, pero quizá cuando somos felices con alguien pensamos que ese alguien también lo es con nosotros, y nos da igual.

Ella no era feliz.

Si hubiera sido feliz jamás se habría ido, ¿no? Aunque tampoco es cierto.
¡Joder! ¡Menuda sarta de mentiras!
A veces uno se va aunque sea feliz, o se va precisamente porque es feliz, como si no se lo mereciera, ¿sabes?, como si ser feliz fuera demasiado.
A veces ser feliz sobrecoge, y quién quiere vivir sobrecogido.

Yo no lo vi, pero ella se dio cuenta de que éramos incapaces de ser felices a la vez.
Por eso se fue.

Ella daba y yo cogía. Siempre. Todo el rato.
Fui un egoísta.
A veces uno se va para aprender, para que el otro aprenda, no a malas, pero las lecciones difíciles también tiene que enseñarlas alguien.

Lo bueno de todo esto es que he aprendido, que ahora sé ser feliz sin ella.
Supongo que eso quiere decir que estoy listo para que vuelva.

Mi musa está en un autobús hacia alguna parte.

 

Piso 21 feat. Manuel Turizo – Déjala que vuelva

Ella conoce solita el camino conmigo.

November


Corrías, muerto de ganas de llegar allí cuanto antes, pero no podías llegar solo, sabías que no, que las puertas no se iban a abrir para ti. Corrías mientras tirabas de mi mano. ¡Venga! ¡Vamos! ¡Corre!
Pero no quería correr.

Me negaba a tener prisa, a querer tenerlo todo ya. Ya había estado allí, muchas veces, y sabía que no, que una vez llegáramos no habría más, que era el viaje.
Siempre es el puto viaje: nos lo dice todo el mundo, en todas partes, y corremos.

Corrías tirándome del brazo y yo me dejaba arrastrar fingiendo hacer fuerza para quedarme. Me dejaba llevar, poseído quizá por tu entusiasmo que parecía brillar más que ese letrero que gritaba que aquello era un error. Otro error. El mismo error otra vez.

Ya no corrías: corríamos; olvidando lo bien que había empezado el viaje; el viaje en sí.
Ya no quedaba viaje, solo prisa.

Corrimos, tanto y tan rápido que casi se nos escapa noviembre, aunque llegamos a tiempo: a tiempo de perderlo todo. Noviembre siempre ha sido mes de perder, y de perder haciendo ruido.

 

Azure Ray – November

So were speeding towards that time of year, to the day that marks that you’re not here.