Bad poetry


No buscaba el amor, pero supongo que de algún modo esperaba encontrarlo. En ti, en ti, en ti.
Cada ti era un tú diferente, y en cierta manera diría que siempre el mismo.
Todos me preguntaban en algún momento qué es poesía, porque aparentemente ya nadie lee, y lo hacían mientras clavaban en mis ojos sus pupilas cuidadosamente envueltas en colores que sí, mayoritariamente eran tonos de azul. Me cago en Bécquer.
Lo triste es que poesía eran ellos, siempre, cada tú, y eso estaba mal, joder, que poesía no puede ser cualquier cosa.

No buscaba el amor, pero supongo que de algún modo esperaba encontrar a alguien que fuera poesía… hasta que me di cuenta de que no lo iba a hacer si seguía buscando en el saco de esa gente que no sabía qué era poesía. Ningún sentido.
Lo siento, Bécquer, esa rima está mal: si no sabe qué es poesía no puede serlo. Y ya está.

No buscaba el amor, pero supongo que de algún modo esperaba encontrar a alguien que me dijera que poesía soy yo.

 

Megan Nash – Bad poetry

A little something to remind you of me.

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Too good at goodbyes


Nos hacemos mejores con el tiempo; mejores en todo.
Nos hacemos mejores hasta sin querer.

Yo no quería, juro que no, pero lo soy.
Soy mejor en muchas cosas, bravo, y qué putada.

Me he vuelto un as en las despedidas,
en no leer adioses como hasta luegos,
en no buscarte otra vez luego
y en dejar de querer rimarte siempre a ti contigo.

Ahora cuando te vas te has ido.

Soy el amo del punto y final.

 

Sam Smith – Too good at goodbyes

And every time you leave me, the quicker these tears dry.

Vuelve


Te fuiste, otra vez, y me di cuenta de que había perdido la cuenta, de que lo habías hecho tantas veces que ya se había convertido en rutina. Nos acostumbramos a las cosas que se repiten, sí, pero eso no hace que todas las costumbres sean buenas.

Desaparecías sin decir nada, intentaba buscarte sin suerte y esperaba. Esperaba días, semanas, alguna vez hasta meses. Al final siempre volvías.
Volvías y eso era bueno. Estabas ahí, las cosas se parecían un poco a como eran antes y era como si jamás te hubieras ido… pero te habías ido.
Te habías ido y no me habías dicho nada, ninguna explicación de por qué, y mientras esperaba no podía evitar intentar encontrar esos motivos que era imposible que adivinara. Acababa siempre echándome la culpa, diciéndome que había sido aquello que había dicho o lo otro que había hecho.
Luego volvías. Y hasta te daba las gracias.

No todas las costumbres son buenas.

Al final solo te fuiste una vez.
Nunca llegaste a volver de verdad.

 

Andrés Suárez – Vuelve

Puedes quedarte con la playa y los abrazos.