Walking the dog


Hay que salir ahí, ¿sabes? Aunque haga frío. Hay que exponerse, sacar el corazón a pasear como el que lleva a un desfile el perro, que hay corazones muy perros y ellos también tienen derecho, ¡y hay desfiles de corazones en todas partes!
Hay que sacarlo, que le dé el aire, aunque se hiele, aunque se caiga, aunque lo pisen, que nadie ha aprendido a vivir sin ver mundo y un corazón que no vive ¿qué es?
Se romperá, pero un puzle no pierde la imagen por estar desordenado, y quizá ahí fuera alguien sabe hacer algo nuevo con tus piezas.

 

Rufus Thomas – Walking the dog

If you don’t know how to do it, I’ll show you how to walk the dog.

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Me fui


Nunca tengo miedo de irme, pero cada vez que lo hago me aterra la idea de no poder volver. Aprendí a tirar migajas para marcar el camino, pero los niños gorditos las tiramos con una mano y las cogemos con la otra. Aprendí también que con la comida no se juega.

Si uno quiere volver tiene que irse, y ¿no nos vamos a veces solo por eso? Nos da igual adónde o cómo: nos vamos para volver, que una estancia permanente no tiene impacto y aquí todos somos muy de querer dejar huella.

Me fui o me he ido, no lo tengo claro, y ojalá, porque si supiera en qué tiempo escribirlo sabría dónde estoy. ¿Sigo por ahí? ¿He vuelto ya?

 

Bebe – Me fui

Me fui pa’ volver de nuevo.

Parts of you


Hablo poco para darle más valor a lo que digo, aunque sea por contraste. A uno que habla siempre nadie le escucha, cosa que sé por experiencia al haberme pasado media vida hablando. Hablo menos ahora, poco, casi nada; pero cuando lo hago me aseguro de que tenga sentido: no me gusta malgastar palabras.

Quizá lo he aprendido de mi padre, inconscientemente, tanto que he tardado treinta y dos años en darme cuenta. Ha sido hoy.
Esta tarde he recibido un correo suyo, lo cual ocurre poco. No escribe poco porque no tenga cosas que contar, al contrario; es solo que no siempre siente la necesidad de contarlas. ¿Para qué?, supongo que debe pensar, pero no lo sé, no lo dice.
He recibido un correo suyo y ya estaba contento antes de saber qué había dentro.
Pasa poco, y a lo mejor es eso, que la magia está en lo inesperado.
El correo no tenía ni una palabra.

 

Ron Pope – Parts of you

And I remember staring up at you when I was nine years old and you looked ten feet tall.
And I was hoping maybe I’d grow up to be the kind of man that you’d be proud to know.