Let your love be strong


Soy fuerte, pero si ser fuerte fuera una canción es como si siempre se me olvidara cómo empieza y me hiciera falta que me dieras la entrada, como si no supiera cantarla solo de principio a fin o incluso como si nunca me hubiera molestado, porque para qué.

Soy fuerte pero quizá no tanto como podría serlo, principalmente porque nunca he sentido esa necesidad, porque siempre estás ahí y sé que puedo aguantar la tormenta igual que sé también que puedo hacerme pequeñito, acurrucarme a tu lado y que me des cobijo.
Debajo de tu abrigo nunca llueve. Y se está caliente.

Soy fuerte a medias porque siempre te he cogido la otra mitad prestada, y he sido tan egoísta que no he visto que cada trozo de abrigo que te robaba dejaba un hueco.
Hoy te he abrazado buscando calor y estabas helada.
¿Es tarde para darte mi mitad?

 

Switchfoot – Let your love be strong

Let your love be strong enough to weather through the thunder cloud.

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High on humans


¿Hace cuánto que no escribo acerca de tus ojos? No lo sé, y eso solo puede significar que la respuesta es demasiado. Tus ojos, tuyos y a la vez de tanta gente, esos que hoy están en un rostro, mañana en otro y mi cabeza no me permite pensar más allá, que nunca paso del mañana y qué más da si aún es hoy.

Son azules, hoy al menos. A ratos verdes, alguna vez marrones… generalmente azules. Como el mar. ¿Qué sería de mí sin el mar?
Si no soy marinero es porque ya no está de moda y soy muy hipster; de lo contrario estaría en un barco siendo salpicado por la brisa, siempre bajo una vela sin arder, que a mí no me quema el fuego sino el azul de tus ojos, mi mar, ese que calienta por dentro.

No sé cuánto hace que no escribo acerca de tus ojos, pero no los olvido; y cómo hacerlo si están en todas partes: en ella, en él… y ayer otra vez en ti.

 

Oh Wonder – High on humans

Now I’m locking eyes with a silent stranger.
Don’t run. Don’t hide.

Si tú me dices ven


A mí la lluvia me gusta desde el sofá, cuando la veo aporrear el cristal desde el otro lado mientras estoy calentito bajo mi manta.
Me encanta la lluvia, pero que no me moje.

Me pasa con la lluvia igual que con el fútbol, que no le veo sentido desde detrás de un muro, que si no puedo jugar ¿qué gracia tiene?
El deporte no es deporte si no sudas;
la lluvia no es lluvia si no te empapa.

Me asomo a la ventana eres la chica de ayer, respiro, la veo caer.
Huele a verano, a tierra, a mar. A ti.
La oigo golpear el suelo, llamarme.
No sé decirle que no.

Si tú me dices ven lo dejo todo.
Hasta el paraguas.

 

Los Panchos – Si tú me dices ven

No detengas el momento por la indecisiones.