Finest hour


Uno piensa que hace falta tiempo para crear algo grande; dedicación, esfuerzo; pero a veces no es cierto: con la compañía adecuada no hacen falta más que un par de horas para construir recuerdos de esos que duran para siempre, momentos que se transforman en sonrisas de oreja a oreja ya de vuelta a la rutina.

Cuando disfrutas de cada minuto un minuto es suficiente.

 

Gavin DeGraw – Finest hour

Oh, it was crazy, and, oh, it was amazing.

Second date


Quizá sea arriesgado, pero yo eso de ir a las citas a aparentar no lo veo: ¿por qué tengo que esforzarme en parecer normal si no es el caso? Si al final nadie lo es, y además, ¿hay algo más aburrido que una cita normal?
Seguro que la respuesta es sí, pero pocas cosas.

Podría ponerme mis mejores galas, dármelas de intelectual o de profundo, controlar mis comentarios fuera de tono e incluso afeitarme, pero ¿para qué? Decía mi madre que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y a mí últimamente me duele un poco la pierna. Y la barba me crece demasiado rápido.

Quizá sea arriesgado, pero estoy casi seguro de que tengo el récord de primeras citas sin Continuará. Voy a lo loco, sin filtro, yo al cien por cien. Es más, creo que a veces fuerzo un poco y llego al ciento veinte; porque me encanta vivir al límite y esto es como lo de los espermatozoides, que muchos lo intentan y solo uno lo consigue.

Pensamos siempre en cómo hacer las cosas fáciles, pero a veces hay que saber poner barreras.

Aprendí mucho del óvulo que fui cuando era joven.

 

Vivian Girls – Second date

We’ll be together til the end.

Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.