We come together


Anoche, cuando me metí en la cama, pensaba en comida y en cosas que me inquietan sobre ella. Terminé por dormirme dándole vueltas a un concepto al que estamos acostumbrados, pero que no es tan simple como parece: la pieza de fruta.

Uno busca la definición de pieza y lo primero que ve es que se trata de un pedazo o parte de una cosa, por lo que una pieza de fruta debe ser una fracción de un ente superior llamado fruta; un ente único, porque de no serlo hablaríamos de una pieza de una fruta; y no, no usamos el artículo indeterminado: es una pieza de fruta, sin más. ¿Qué implicaciones tiene esto? A mí me hace pensar en la fruta como el macrorrobot que formaban los Power Rangers cuando unían el robot de cada uno, pero a lo bestia, porque ellos eran cinco y las piezas de fruta del planeta tienden a infinito. Imaginad lo que podría pasar si lograran reunirse todas. Imaginadlo y temblad.

¿De dónde viene ese tal fruta?, me preguntaba yo anoche sin tener muy claro cuán dormido estaba.
Recuerdo claramente de mis años de colegio una imagen del globo terráqueo con todos los continentes unidos formando aquello que me dijeron que se llamaba Pangea. Ahí estaban todos, pegados unos a otros. Identifiqué las piezas y me pareció correcto, así que no hice preguntas; aunque ahora pienso en aquella imagen y caigo en que no era un mapa plano, sino un dibujo de la esfera con la parte que (querían hacernos creer que) interesaba hacia el exterior de la página del libro. Nunca me pregunté qué había al otro lado, en la cara que no nos dejaban ver. Nunca hasta hoy. ¿Y si al otro lado había una segunda Pangea, dulce y llena de zumo, (des)conocida como Fruta? Llegados a este punto me resulta hasta ofensivo seguir escribiendo Fruta con la efe minúscula.
¿Qué fue de Fruta? ¿Por qué no corrió la misma suerte que su hermana mediática? ¿Impactaría quizá un meteorito contra ella, diseminando sus diminutos pedazos por la otra mitad del globo?

Son más las preguntas que las respuestas, así que llegar al fondo de este misterio nos puede llevar bastante tiempo. Mientras lo hacemos os recomiendo que, si tenéis frutero en casa, lo rompáis cuanto antes y separéis todas las piezas de Fruta tanto como os sea posible. Yo lo he hecho antes de ponerme a escribir esto, que ya hace varios días que venía observando cómo los plátanos se arrimaban sospechosamente a las peras, y mis kiwis se habían fusionado en silencio dos a dos.
Temo que Fruta podría estar reagrupándose.

Goldfish ft. Sakhile Moleshe – We come together

I could not escape the vortex to which we are drawn.

Dream catch me


Dormía contigo y, mientras lo hacía, soñaba, también contigo. Estabas ahí cuando tenía los ojos cerrados, y eras increíble y yo era feliz. Lo curioso, aquello que hacía diferente a esa vez de todas las anteriores, es que seguías ahí cuando abría los ojos, aún increíble… aún yo feliz.
Hubo tantas transiciones, tantos cambios de plano y de mundo que perdí la orientación, no en sentido metafórico, sino en el más físico posible: tras incontables pliegues no era capaz de discernir si me encontraba boca arriba o boca abajo, si tenía la cabeza donde deberían estar los pies o incluso si aquellos pies eran los míos o los tuyos, porque todo se había mezclado y ya no había un ni un yo, aunque ahí estábamos los dos, del mismo modo que ya no había realidad y todo estaba pasando.
Se habían desplomado las barreras, los límites entre lo onírico y todo lo demás.
La idea de que los sueños se tienen de noche cuando uno cierra los ojos perdió toda su validez el día en el que los infinitos universos colisionaron debajo de mis sábanas.

Newton Faulkner – Dream catch me

But it is us I see And I cannot believe I’m fallin’.