Little pieces


En un determinado momento alguien vuelca la caja que contiene tus piezas.
Eres un puzle: todos lo somos.

Ese alguien, quizá aburrido, quizá enfadado, hace que todo salte por los aires. Probablemente entiendas a qué me refiero, que aquí la mayoría hemos hecho algo parecido alguna vez. Digo parecido porque en este caso la acción transcurre en el espacio. Es como si tiraras el tablero del Monopoly al lado de un globo terráqueo de esos que también son lámparas.
No son hoteles ni casas sino piezas de puzle, de tu puzle, y vuelan. O flotan. O caen.
Pequeños meteoritos que nadie ve que se van agrupando en su viaje hacia la Tierra, muchos pero no todos.
Esa mayoría que se ha hecho uno impacta en un punto concreto del planeta en el preciso instante en el que lloras por primera vez. Aquí abajo nos conformamos con decir que has nacido, sin más, que si bien no es una mentira en sí misma tampoco es toda la verdad.

Espero que ahora mismo la pregunta que estés haciéndote sea dónde está el resto de tus piezas.
Lo único que sé es que para darle respuesta hay que viajar, moverse, conocer gente y ver mundo, ya sabes, el mundo ese sobre el que volcaron tu esencia.
Es muy posible que alcances el fotograma donde pone FIN antes de conseguir reunirlas todas, pero tampoco conozco a nadie que se hiciera con todos los Pokémon, lo cual no nos impidió disfrutar de la búsqueda.
Busca, pues cuantas más piezas encuentres más clara será la imagen que lograrás ver de ti mismo.

Eres un puzle: todos lo somos.

Gomez – Little pieces

Pieces falling from me.

Música de ascensores


Hablemos de temas importantes, de asuntos que me impiden conciliar el sueño por las noches, del botón de cerrar las puertas de los ascensores. ¿Realmente funciona? Llevo años con la duda, ¡años!, y a día de hoy sigo en el punto de partida. He investigado y hay cientos de teorías, aunque eso es todo lo que encuentro: teorías.
Necesito un sí o un no, algo claro, pero no lo encuentro en ninguna parte.

He preguntado, ya lo creo, pero el resultado ha sido siempre el mismo que el de buscar: hay quien dice que sí, hay quien dice que no. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero a nadie le preocupa: a cada uno le basta con su verdad, con su sí o con su no, del cual está absolutamente convencido; nadie se plantea que su respuesta pueda no ser la correcta.
¿Soy el único que duda? ¿Soy la única persona en este mundo que distingue el gris?

No duermo, en serio. Creo que hasta me he vuelto sonámbulo.
A veces me despierto en mitad de la noche y encuentro mi reflejo en el espejo de un ascensor desconocido. El del otro lado siempre lleva puesto mi pijama de fantasmas, sostiene un cronómetro en una mano y le da la otra a un mono de peluche que me mira fijamente con cara de aquí estamos otra vez.
Esto está acabando conmigo.

Mis índices de felicidad se disparan cada vez que alguien comenta una entrada de este blog, pero esta quizá sea la vez que más necesito vuestros comentarios; es por eso que te suplico que, si has leído hasta aquí, aportes tu granito de arena a la causa.
La verdad lleva demasiado tiempo oculta: no permitamos que la sigan silenciando.

¿Tú qué crees? ¿Sirve de algo el botón de cerrar las puertas de los ascensores?

Love of Lesbian – Música de ascensores

Y al despertar…

Don’t believe a thing I say


Sé que nadie va a creerme, pero no creo en el amor.

No creo en el amor porque es siempre igual,
porque apareces sin avisar,
siendo siempre diferente pero de algún modo quien espero.
Me miras, me sonríes, nos acercamos;
a cámara lenta y de golpe.

No creo en él porque eres un roce
y una caricia
y un beso en la mejilla,
porque eres ídem contra ídem,
barba contra piel lisa;
labios que empiezan mirando en sentidos opuestos,
cuellos que giran.
Rotación. Traslación.
Órbitas que dan puñetazos al corazón.
Absurda rima.

No creo en planetas que frenan en seco,
en ojos que se anclan,
en narices que chocan
ni en labios que se encuentran.
No creo en ti,
pero son perfectos los encuentros,
las descargas de energía,
las lágrimas de alegría…
mírala ahí de nuevo.

No creo en el amor porque cuando te encuentro se para el mundo,
pero miro el reloj y vuela;
porque cuando por fin te tengo ya ni siquiera estás;
porque siempre soy yo el que despierto
y tú esa que nunca me sueña.

Jack Johnson – Don’t believe a thing I say

You know I don’t believe that stuff.