Madness


No cuento los días porque me parece que eso es torturarse a uno mismo y qué sentido tiene, pero lo mismo son demasiados ya, que yo pensaba que estaba bien, pienso que estoy bien, pero tengo menos ánimo, menos ganas. Y lloro más.
Llorar es bueno, está bien, pero lo mismo no hace falta llorar porque se le ha acabado la tinta al boli.
Hay límites.

Otra cosa que no hago es hablar con las plantas. ¿Para qué? No te escuchan, no te contestan, y lo último que quieres demostrarle al mundo es que te estás volviendo efecticamente loco.
Uno pierde la cabeza por dentro, poco a poco, y no lo dice.
Me paso mucho tiempo mirando las plantas, eso sí, fijamente. Últimamente mientras lo hago veo con el rabillo del ojo muchas cosas moverse a mi alrededor, como si hubiera alguien ahí, o algo. O muchos algos. Cuando centro la mirada todo está bien, pero yo sé que no es verdad, y ellos también.
Eso es volverse loco, pero por dentro, sin que se note.
Lo último que se me ocurriría sería escribir sobre ello.

Dice el helecho que llevamos cuarenta y siete días.

Muse – Madness

And some kind of madness has started to evolve

World so cold


Londres es esa ciudad fría donde la gente entra en un ascensor y no dice nada.
Parece que se ha quedado buen día.
Decían que hoy iba a llover y mira qué sol.
Uf, lunes
.
En Londres no.
Nada.

Fuimos nómadas un rato, pero enseguida nos dimos cuenta de que aquello cansaba y además alguien había inventado el sofá. Sedentarios desde entonces.
Alguien inventó también las escaleras, pero nosotros, siempre en continua evolución (entendida como el esfuerzo por hacer cada vez menos), inventamos el ascensor.
Nadie sube andando ahora. Y en Londres en los ascensores no se habla.

He preguntado a gente de aquí que por qué, que qué frío, que qué feo.
Ellos dicen que lo incómodo es hablar, que qué frío, que qué horror.
¿Ni hola?
Ni agua.
Pues vaya.

Ahora subo siempre por las escaleras.
Mucho más cálido.

 

Three Days Grace – World so cold

I’m too young to lose my soul

Not broken anymore


A veces hay que perderse para poder encontrarse, pero es que yo estaba ahí, joder, que no me había ido a ningún sitio; y es imposible encontrarse si uno ya sabe dónde está.
Supongo que perdido no era la palabra; quizá roto.
Joder…

En serio, odio cuando la gente mete palabrotas en los textos sin venir a cuento, o en las canciones, pero si darse cuenta de que uno está roto no es venir a cuento, ¿qué lo es?

No estaba perdido sino roto, incapaz de sentir.
Ya me conocéis (¿conocíais?), que yo sin sentimientos no soy nada, que de cada tres entradas que escribo (¿escribía?) cuatro hablan (¿hablaban?) de amor.
¡Ojalá solo hubiera estado perdido!

A veces hay que perderse para poder encontrarse, y es verdad, pero nunca nadie ha dicho que a veces hay que romperse; probablemente porque no hay por qué hacerlo, y aun así pasa.

A veces uno sabe dónde está y es lo de menos.

A veces uno se rompe.

 

Blue October – Not broken anymore

But I can’t stop thinking how you just keep making sense of all that was broken before.