Blanket me


Las cosas no se hacen más ciertas por mucho que se repitan, ni se acercan más, ni se cumplen; pero hay excepciones a todas las reglas y a veces perdemos solo por no intentarlo.

Tengo frío otra vez, y a lo mejor no me vale cualquier manta, ¿sabes? Es ese tipo de frío que cala, que se te mete por dentro y yo no tengo mantas que se te metan por dentro, y si no puedo taparme por dentro dime cómo me lo quito; aunque en verdad no hace falta que me lo digas, que lo que necesito es que me tapes tú, y sé que no, pero a lo mejor si lo repito muchas veces no sé… y pienso repetirlo hasta que se me quite el frío.

 

Hundred Waters – Blanket me

Cause you’re my blanket, you’re my skin, you’re everything within.

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Smile


Todo empezó con una sonrisa.

Esa es mi frase, el principio de mi historia, y no se queda ahí. Todo empezó con una sonrisa es mi nexo, mi todo, mi anáfora; mi figura retórica preferida. Le cambio el verbo cada día y la hago mi primer verso en cada estrofa.
Todo empieza con una sonrisa.
Todo crece con una sonrisa.
Todo cambia con una sonrisa.

Siempre.

Todo.

Y cuando llegue el final, porque algún día lo hará, romperé las reglas y me despediré una vez más con mi principio: todo acabará con una sonrisa.

 

Mikky Ekko – Smile

But the future is forgiven, so smile.

Free


A pesar de lo mucho que nos quejamos, todos necesitamos reglas y horarios. Nos atan, sí, pero son esas cadenas las que nos ayudan a mantener el orden, a acercarnos al tan ansiado equilibrio.
Tener una rutina es importante.

He dicho que las normas nos acercan al equilibrio, y lo mantengo, pero no que sean ellas las que nos permiten alcanzarlo.
No lo son.
Si dejamos que el día a día nos absorba y aceptamos sin más que eso es todo lo que hay estamos perdidos.
Tener una rutina es importante, casi tanto como saber cuándo saltársela.

El problema yace siempre en la inercia, en dejarnos arrastrar como si los lazos fueran irrompibles, como si no estuviéramos ligados a las obligaciones con esposas del todo a cien, de esas que pueden tener llave o no, pero que se abren igualmente con el movimiento justo o apretando un poco.

Cuando mires tus muñecas y veas ahí las cadenas piensa en lo que te acabo de decir, piensa en que eres tú quien ha decidido ponerlas y que eso no es malo. Piensa que no es malo siempre que, de vez en cuando, sobre todo cuando más aprieten, seas capaz de aflojarlas e incluso de dejarlas a un lado.

La cuerda es tuya: tú decides a qué te atas y cuándo te desatas.
Haz y deshaz tantos nudos como necesites.

Eres libre, en parte gracias a tus ataduras, sobre todo gracias a ellas.

Rudimental ft. Emeli Sandé – Free

At least I am free.