Dangerous night


Que a veces el mundo desaparece y ahora es una de esas veces,
que no hay nadie,
tú y yo.

Tú y yo, y si me descuido solo tú,
que uno a sí mismo se mira poco
y cómo si tú eres la alternativa.

Volamos en círculos,
aunque supongo que da igual la trayectoria.
¡Volamos!

Vuelo.
No hago otra cosa desde que te conozco.

Está el parque lleno de gente que no veo,
que no hay mundo,
pero me escondo detrás de una espalda
para ver si te das cuenta,
si me echas de menos,
si vienes a buscarme.

Entonces los veo.

Se miran. Se tocan. Se besan.
Sonríen.

Vuelo a por ti: qué más da quién busca a quién.
Quiero eso.
Mirarte. Tocarte. Besarte.
Sonreír.

Qué más da que no podamos.

Quiero volar a tu lado.

 

Thirty Seconds to Mars – Dangerous night

What a dangerous night to fall in love.

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A fuego


Lo sé y no me doy cuenta, la historia de siempre, teoría contra práctica.
¿Qué es poesía? y todo eso, pero ¿qué lo es?

Me repito, ya, pero ¿no debe uno hacerlo hasta llegar a algo?
Y yo no llego.
Y ¿qué es poesía?

Lo sé y no me doy cuenta, que el tiempo es relativo aunque es jodidamente lineal.
Y de pronto no.

Y dónde han ido todos los meses que no estabas.
Y dónde he estado ese tiempo que te has ido.
Y dónde están los besos que te debo.

A lo mejor poesía es una cajita.

 

Extremoduro – A fuego

Y harto de buscarte siempre a oscuras.

Stand by


Me he pasado la vida mirando hacia donde no era, derecha cuando era izquierda, arriba cuando era abajo y así. Mala suerte, pensaba. ¿Cómo iba a asumir que en realidad era todo mucho más sencillo? ¿Que quien lo hacía difícil era yo?

Me he pasado la vida en standby, a la espera de gente que nunca me esperaba a mí, haciendo el tonto básicamente, pero es que joder (aún sin exclamaciones): es lo que se me da mejor.

Me he dado cuenta.
Me di cuenta.

Sigo sin saber dónde coño mirar.

 

Extremoduro – Stand by

Bebe rubia la cerveza pa’ acordarse de su pelo.