No one’s aware


Ya nadie presta atención a la belleza interior. Belleza interior, ¿verdad? Ni siquiera se habla ya de la belleza interior.
Toda esa mierda me pone triste.

La belleza formal está muy bien: las líneas, los colores… no sé más. No tengo ni idea de qué implica la belleza formal, pues para mí lo realmente bello es un secreto.
Uno no va por ahí alardeando de toda esa belleza interior que posee.
¡Mirad cuán bello soy!
No funciona así.

Imagino la clase de belleza que importa como un cofre, pequeño, cerrado, escondido en algún punto entre el hígado y el bazo. No se ve.
La belleza interior si acaso se siente.

Yo, que no soy un cofre y desconozco si lo albergo, tiendo a rechazar aquello de venderme. Venderse, ¿verdad? ¿En qué momento han conseguido engañarnos tanto?
No es que sea feo del todo, pero es que me da igual, ¿sabes? Que sí, que ya sé que sin barba estoy mejor, pero tengo más frío; y a mí no me interesas queriendo comprarme el barco.
Yo, por querer, quiero que te subas aunque me falte alguna tabla, que me dejes llevarte adonde quiero tenerte sin esperar un montón de oro, que no veas que surcamos hacia esa equis del mapa porque no haya en tu cabeza una ruta. Quiero que el día que encuentres la llave no sientas la necesidad de buscar el cofre, que haga ya años entonces que el tesoro es tuyo.

 

Jack Savoretti – No one’s aware

Being alone doesn’t mean that you’re free, so come with me.

I’m not your hero


Esta va para todos esos que no derriten enemigos con su mirada pero saben cuándo hay que quitar el arroz del fuego; esos que entienden la harina que admite un bizcocho. Va para aquellos que son capaces de poner una lavadora sin necesidad de dosificador alguno para el detergente o el suavizante.

Esta entrada va dedicada a los que miran al Sol y saben la hora, a esos que ven un cielo nublado y te dicen si va a llover o no, a aquellos que yendo a cien kilómetros por hora te piden que pares porque han visto un espárrago.
Va para los que saben si el coche cabe o no, para los que siempre aparcan a la primera, para esos que han dividido la cuenta antes de que hayas podido desbloquear el teléfono.

Esta entrada es para aquellos que no lanzan rayos ni congelan el tiempo pero aun así consiguen lo extraordinario en lo ordinario.
Para los héroes anónimos.
Para ti.

 

Tegan and Sara – I’m not your hero

I’m not your hero but that doesn’t mean we’re not one and the same.

Cómprate una vida


Que en un mundo que es un bufé libre te dediques a comerte mis restos no deja de divertirme. Mis restos además, como si yo dejara mucha cosa.
Lo mismo no es lo más inteligente.

Así en plan sugerencia, ¿cómo verías aprender a cocinar? Sé que no sería lo mismo, que la comida que no sale masticada de mi boca no te sabe igual, pero quizá hasta dabas un paso adelante, veías la gran variedad de platos que hay ahí fuera y hasta te gustaba.
Yo en tu lugar le daba una oportunidad.

Alguna vez que he estado en un sitio de esos llenos de focos tipo estadio de fútbol donde en lugar de una sombra a uno le salen cuatro no me he sentido cómodo. Puede que sea un antiguo, pero a mí la monogamia me pone: tres son multitud y las multitudes me agobian. Yo soy más de compañía. Con una sombra tiro.
Si en algún momento me abandona si quieres te llamo y opositas, pero por el momento no hay plazas.

Aprovecha el rollo ese del Black Friday y cómprate una vida.
La mía tiene cierta gracia, no te lo niego, pero vale la pena una vez: si la repites deja de sorprender y cansa. Como tú.

 

Johnny B. Nasty – Cómprate una vida

Y no quiero compartir contigo el aire que respiro cada día.