Vuelve


Te fuiste, otra vez, y me di cuenta de que había perdido la cuenta, de que lo habías hecho tantas veces que ya se había convertido en rutina. Nos acostumbramos a las cosas que se repiten, sí, pero eso no hace que todas las costumbres sean buenas.

Desaparecías sin decir nada, intentaba buscarte sin suerte y esperaba. Esperaba días, semanas, alguna vez hasta meses. Al final siempre volvías.
Volvías y eso era bueno. Estabas ahí, las cosas se parecían un poco a como eran antes y era como si jamás te hubieras ido… pero te habías ido.
Te habías ido y no me habías dicho nada, ninguna explicación de por qué, y mientras esperaba no podía evitar intentar encontrar esos motivos que era imposible que adivinara. Acababa siempre echándome la culpa, diciéndome que había sido aquello que había dicho o lo otro que había hecho.
Luego volvías. Y hasta te daba las gracias.

No todas las costumbres son buenas.

Al final solo te fuiste una vez.
Nunca llegaste a volver de verdad.

 

Andrés Suárez – Vuelve

Puedes quedarte con la playa y los abrazos. 

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No te pude retener


La gravedad del asunto es que te veo caer, no en sentido metafórico, que yo estoy arriba y te resbalas. Siento poco a poco cómo te alejas, aún conmigo pero a punto de dar el salto, recorriéndome con suavidad el rostro antes del adiós. Me erizas la piel y no es justo; no eres justa. Nunca es justo el que se va.

Fuimos uno no hace tanto, tú y yo. Te llevaba dentro, o te llevé.
Es más difícil así, cuando pierdes algo que era tuyo, una parte. Te quedas como incompleto, un vaso medio vacío. Puedes volver a beber, pero ¿es lo mismo?

Estás fuera, aún en contacto pero callando a gritos que somos dos, independientes, tú por un lado, yo por otro. La gravedad del asunto es que te veo caer, a ti y a otras tantas que como tú en algún momento fueron mías.
Siempre he sido incapaz de reteneros.

 

Vanesa Martín – No te pude retener

Tu cuerpo quería más vivir, y yo vivir en ti sin más… 

Smile


Todo empezó con una sonrisa.

Esa es mi frase, el principio de mi historia, y no se queda ahí. Todo empezó con una sonrisa es mi nexo, mi todo, mi anáfora; mi figura retórica preferida. Le cambio el verbo cada día y la hago mi primer verso en cada estrofa.
Todo empieza con una sonrisa.
Todo crece con una sonrisa.
Todo cambia con una sonrisa.

Siempre.

Todo.

Y cuando llegue el final, porque algún día lo hará, romperé las reglas y me despediré una vez más con mi principio: todo acabará con una sonrisa.

 

Mikky Ekko – Smile

But the future is forgiven, so smile.