Frío, Frío


Ya no hacen juegos como los de antes, donde el nombre es además las reglas y no hace falta saber nada más. Nadie pregunta cómo se juega si propones jugar al pilla pilla.
Otro de esos grandes clásicos es frío frío, caliente caliente, que quizá necesita algo más de explicación porque puede estar tibio, pero poco más. A pesar de lo simple que es, pocas emociones se comparan a estar cerca, caliente, más cerca, muy caliente, aún más cerca, ¡te quemas!
Y ahí está, lo que fuera que andabas buscando.

Ahora que ya soy mayor me dedico a culpar a mi infancia de todo lo que me pasa. Supongo que es normal. De pequeño alguien me dijo tal y ahora mira. Supongo también que la mayoría de las veces son excusas, pero alguna vez tengo que tener razón, y estoy convencido de que esta tiene muchos números.

¡Te quemas!
¿Por qué? Es decir, ¿no tenemos el sentido del tacto para evitar situaciones como esta? Los corpúsculos de Ruffini para ser precisos (sí, lo acabo de buscar en Google).
Nuestra evolución nos dice que si algo está muy caliente nos apartemos, pero ahí está nuestra infancia diciéndonos todo lo contrario: que si está muy caliente es que casi lo tenemos, que sigamos, que un poquito más…

No es tu culpa si no te apartas a tiempo o si no sabes decir basta: la culpa la tienen los hijos de p niños esos de tu clase. O tus padres. O la profesora aquella que no estaba a lo que tenía que estar cuando le tocaba patio.
Tú nunca.

Juan Luis Guerra feat. Romeo Santos – Frío, frío

Forjado de recuerdos

It’s time


Leí un libro que decía que no tener tiempo es una excusa. Habían hecho un experimento con un grupo de personas que no tenían tiempo para determinadas cosas, que querían pero no podían porque no les daba el día. A ese grupo de personas les habían dado más tiempo.

Un par de meses después, al comprobar los resultados, se sorprendieron confirmando que prácticamente todas las tareas que cada participante tenía en su lista seguían ahí, intactas, sin completar por falta de tiempo.

Sacad vuestras propias conclusiones.

Llevamos sin salir de casa una semana o dos, y aún nos queda. Nos están dando tiempo.
¿Lo estamos aprovechando? ¿Estamos tachando cosas de nuestra lista?
¿O nos limitamos a quejarnos y a hacer más de todo aquello que no nos dejaba tener tiempo?

Imagine Dragons – It’s time

And now it’s time to build from the bottom of the pit, right to the top

Si tú no vuelves


Aunque no necesitaras excusas para verme buscabas excusas para verme, como aquella vez que te dejaste los calcetines en casa. Te vi quitártelos, te vi tirarlos al suelo y te vi mirarlos de reojo mientras te ibas, no queriendo que me diera cuenta para que siguiera pareciendo un accidente. A lo mejor los veía, te recordaba que te los llevaras y entonces qué. Mejor disimular.

A veces necesitamos ese tipo de garantías que no garantizan nada. Nos tranquilizan, supongo. A veces nos olvidamos de que lo único que hace falta para volver son ganas de volver, y es como si creando un motivo fuera todo más fácil.
A veces basta con “olvidarse” unos calcetines.

Los vi mientras te ibas, solos, ofrecidos en sacrificio por un bien mayor. Pensé en avisarte, pero a lo mejor te los llevabas y entonces qué. No dije nada.

Así vuelve.

 

Miguel Bosé – Si tú no vuelves

Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía.