No queda na


Se gana facilidad de palabra con la edad y yo sin embargo me voy quedando mudo, como si no viajara en la dirección que toca. Lo mismo no envejezco y me estoy volviendo pequeño, como Benjamin Button. Aunque mis referencias me delatan.

Si fuera un plátano en lugar de marrón me estaría volviendo verde, o incluso lo que sea que viene antes de eso. ¿Una flor? Vamos a olvidar que existe Google. ¿Cuántos de vosotros conocéis de principio a fin el ciclo de vida de un plátano? No somos nadie, ¿verdad? No sabemos nada.
O quizá solo soy yo.
Quizá todo el mundo estaba prestando atención ese día en clase y yo mirando por la ventana.

¿Le pasa a alguien más? Que estás mirando por la ventana mientras pasa todo y es como si todo hubiera pasado sin ti, que estabas ahí pero no estabas. De cuerpo presente pero de mente ausente.
No son los móviles, eso es solo una ventana más: son las ventanas en sí.
Me pasa que siempre quiero estar al otro lado.
Siempre, ¿sabes? Que estando dentro quiero estar fuera pero es salir y mirar hacia dentro con pena.

A lo mejor en vez de usar la puerta hay que atravesar la ventana, como si el hechizo estuviera en el cristal. O en el vidrio.
Si lo rompes, lo llames como lo llames, ¿sigue la ventana siendo una ventana?

Marc Seguí, Babi – No queda na

Y no me grites “vuelve, vuelve, vuelve”

Monster


¿Cómo haces para despertarte de un sueño cuando sabes que no estás soñando?
Supongo que no es una pregunta para hacerte a las tres de la mañana, ni a las cuatro. No si quieres volverte a dormir. Supongo que es la pregunta que no puedes evitar hacerte si te despiertas y lo que ves delante de ti no tiene ningún sentido.

Me he quedado congelado, incapaz de mover un solo músculo, mirando a aquello fijamente e incapaz también de encontrarle alguna lógica. Estaba despierto, ¡claro que sí! He pensado en lo que hacen en las películas y me he autosugerido pellizcarme, pero ¿para qué? Sabía que estaba despierto, y sabía que un pellizco duele. Quizá he perdido la cabeza, pero no soy tonto.
Me he incorporado en la cama, bajo la protección del nórdico, con la vista aún clavada en eso. Eso realmente no era nada, más bien todo lo contrario. Un hueco.
Al lado de donde está la puerta que da de mi habitación al pasillo había otra puerta. Una puerta que no existe, o no debería, o no hasta ese momento.
Esa puerta estaba abierta.

No sé si os ha pasado alguna vez, pero os aseguro que si de pronto en vuestra casa va a aparecer una puerta queréis que aparezca cerrada. A poder ser con cerradura, y la llave de vuestro lado.
Nadie quiere ver una puerta que no debería estar ahí, pero aún menos quiere verla abierta, porque eso significa que haya lo que haya al otro lado tiene vía libre, y ahí la puerta es lo de menos.

Cuanto más me despejaba menos parecía proteger el nórdico, y ahí seguía el hueco.
Yo miraba aterrorizado, muerto de frío, esperando que en cualquier momento lo del otro lado se atreviera a dar el paso.
Ha sido entonces cuando lo he escuchado.

Meg & Dia – Monster

Then he slowly saw their nightmares were his dreams

It’s time


Leí un libro que decía que no tener tiempo es una excusa. Habían hecho un experimento con un grupo de personas que no tenían tiempo para determinadas cosas, que querían pero no podían porque no les daba el día. A ese grupo de personas les habían dado más tiempo.

Un par de meses después, al comprobar los resultados, se sorprendieron confirmando que prácticamente todas las tareas que cada participante tenía en su lista seguían ahí, intactas, sin completar por falta de tiempo.

Sacad vuestras propias conclusiones.

Llevamos sin salir de casa una semana o dos, y aún nos queda. Nos están dando tiempo.
¿Lo estamos aprovechando? ¿Estamos tachando cosas de nuestra lista?
¿O nos limitamos a quejarnos y a hacer más de todo aquello que no nos dejaba tener tiempo?

Imagine Dragons – It’s time

And now it’s time to build from the bottom of the pit, right to the top