Chill in the air


Cada objeto que recojo hace que esta sea un poco menos mi casa. Es normal, no digo que no, pero es raro. Las mudanzas son raras… o no. A lo mejor somos nosotros los que las hacemos raras. ¿No es esa la historia siempre? Nada es raro de por sí, ni difícil, ni malo. Somos nosotros.

Esta vez he empezado con tiempo, quizá demasiado, pero de vez en cuando me gusta que las cosas sean fáciles; evitar el pánico del último minuto, ya sabes. De vez en cuando sólo.
Empezar con tiempo se traduce en que voy a estar casi un mes viviendo entre cajas. Todo sin prisa, muy chill, recogiendo un poco cada día.
¿Soy el único que odia cuando alguien cuela palabras en otro idioma sin que haya ninguna necesidad?
Cada poco que recojo hace que estas paredes se sientan un poco menos mías, y ahora en mitad de todo esto me pregunto si empezar pronto ha sido buena idea.
Cada poco que recojo esto es más raro… o no. Nada es raro de por sí, ni difícil, ni malo. Soy yo.

Amos Lee – Chill in the air

I don’t live there anymore.

Vivir sin aire


Supongo que no es tanto el tiempo que eres capaz de aguantar la respiración como el hecho de estar haciéndolo, que no es sostenible. La última vez que miré no éramos peces.
Se puede, sí, pero ¿compensa? Sacar la cabeza una vez por semana y hacer lo posible para llegar consciente a la siguiente bocanada. Hasta que un día no llegas.

Se tiene que ver muy absurdo desde fuera, pero el problema es que desde dentro no se ve tan claro, que aunque abras los ojos ahí abajo está borroso. Lo mismo estás al lado de la orilla y te bastaría estirar el brazo para alcanzarla, pero cuando sales a respirar está esa mano que te vuelve a hundir la cabeza, y cómo vas a intentar aferrarte a la orilla cuando esa mano es la tuya.

Ah, que tenemos dos brazos.

Esto no tiene sentido, lo sé, pero es que tengo muchos pensamientos dentro y tengo que sacarlos, que se me amontonan y me duele la cabeza. Ya me siento mejor, ¿ves? Al menos tenemos eso.
Mi problema es que pienso igual que sueño, y no entiendo nada.
Quizá es que me falta aire.

Maná – Vivir sin aire

Como pudiera un pez nadar sin agua.

Madness


No cuento los días porque me parece que eso es torturarse a uno mismo y qué sentido tiene, pero lo mismo son demasiados ya, que yo pensaba que estaba bien, pienso que estoy bien, pero tengo menos ánimo, menos ganas. Y lloro más.
Llorar es bueno, está bien, pero lo mismo no hace falta llorar porque se le ha acabado la tinta al boli.
Hay límites.

Otra cosa que no hago es hablar con las plantas. ¿Para qué? No te escuchan, no te contestan, y lo último que quieres demostrarle al mundo es que te estás volviendo efecticamente loco.
Uno pierde la cabeza por dentro, poco a poco, y no lo dice.
Me paso mucho tiempo mirando las plantas, eso sí, fijamente. Últimamente mientras lo hago veo con el rabillo del ojo muchas cosas moverse a mi alrededor, como si hubiera alguien ahí, o algo. O muchos algos. Cuando centro la mirada todo está bien, pero yo sé que no es verdad, y ellos también.
Eso es volverse loco, pero por dentro, sin que se note.
Lo último que se me ocurriría sería escribir sobre ello.

Dice el helecho que llevamos cuarenta y siete días.

Muse – Madness

And some kind of madness has started to evolve