Listen to the rain


Supongo que cuando te acostumbras a algo es normal echarlo de menos cuando no está, aunque sea malo, como una especie de síndrome de Estocolmo.
Supongo que pasa, que es normal, que no soy raro. 

Supongo que ya me había acostumbrado a inviernos tristes, al frío, a dejar que me calara y dejarme llevar. Supongo que había hecho de eso mi definición de lo que es un invierno.
Supongo que supuse que invierno era estar triste, y ya me iba bien.

Hace frío, aunque supongo que un poco menos de lo que quizá debería; y llueve, aunque no parece que suficiente; y es de noche. Parece que este invierno siempre es de noche, que a alguien se le ha olvidado encender la luz.
Aun así nada.

Estoy en penumbra en mitad de la calle, mal alumbrado por una farola que me guarda la distancia, escribiendo estas líneas con dedos que se escurren por la pantalla camuflados entre gotas de lluvia, y no siento nada.
Como si no fuera invierno.
Como si no fuera yo.

Evanescence – Listen to the rain

It’s just too hard to say goodbye

Late night feelings


Toda una vida centrado en solucionar problemas, intentando arreglar aquello que no iba bien, lo que preocupaba, lo que quitaba el sueño. Toda una vida eliminando quebraderos de cabeza, miedos, dudas.
Toda una vida, no solo para él: para todos.
No parecía mala filosofía.

Cuando llegó al final se dio cuenta de que se había centrado tanto en buscar remedios que apenas había dedicado tiempo a aquello que no los necesitaba, que no se había regalado ni un momento para disfrutar de lo que iba bien, de lo fácil.
Y ya era tarde.

I ask myself a million questions in the dark