Las ganas


El cuerpo es sabio, capaz de hacer cosas que ni siquiera somos capaces de imaginar. ¿Y si el cuerpo fuera capaz de vivir el tiempo de una forma menos lineal de la que pensamos? ¿Y si fuéramos capaces de saber de antemano lo que está por llegar? No hablo de premoniciones, o sí, pero ¿qué pasaría si en lugar de llamarlas premoniciones las llamáramos ganas?

No creo que el destino esté escrito, no en el sentido de que tu vida aparezca detallada en un manuscrito del siglo III, pero quizá tus acciones sí determinan algo más de lo que entiendes por presente.
Supongamos por un momento que lo que has hecho hasta hoy no ha condicionado solo dónde estás ahora sino dónde estarás en un mes, que tu pasado desemboca en tu presente, pero que vives en dos tiempos: física y mentalmente en el presente menos treinta días, que tú conoces como hoy, y de forma subconsciente en tu presente real, que para tu yo real sería el futuro.

El tema es que de algún modo, al saber lo que viene y no estar listo para ser consciente de saberlo, tu mente te envía señales de lo que está por llegar. Digamos que en cierta manera te avisa, que tu cuerpo te prepara para lo que viene y lo hace a través de las ganas.
Imagina por un momento que cuando quieres hacer algo no lo haces como producto del libre albedrío sino como mecanismo de defensa, que esa sensación que a veces no entiendes de necesitar esto o aquello es un mero trámite previo a la inevitabilidad de su llegada.

Nunca tienes ganas de nada en realidad.

Yo no quiero irme: ya no estoy.

 

Dani Martín – Las ganas

Siempre buscando que haya más luz después de luz.

Anuncios

Drunk on you


– ¿Qué quieres tomar?
– Quiero tomarte a ti, solo un rato, cogerte de la mano y alejarte de estas paredes, de cualquier pared. Quiero tomarte un par de horas, una tarde, dos días. Quiero beberme tu tiempo a sorbos y esperar a que el paladar me descubra tus matices. Quiero echarte azúcar y darte vueltas como no te las va a dar nunca nadie; removerte desde dentro y que no dejen de resonar las paredes de cristal que son tu piel. Quiero tomarte, aquí, ahora. Quiero tomarte tan despacio que ese rato que te decía antes quizá no se acabe nunca.
– Salgo en dos horas…
– Pues un agua.

 

Luke Bryan – Drunk on you

I’m a little drunk on you and high on summertime.

Wires


Que entendiera que nos iba a resultar imposible estar juntos durante tiempos prolongados no quiere decir que disfrute menos cada uno de esos tiempos ni que no me acuerde de ti durante el resto. Me acuerdo de ti, y no me acuerdo de cualquiera.

Hay gente que pasa, que está y que tras irse desaparece poco a poco de mi cabeza, que se difumina hasta que se le borra el nombre. El tuyo, en cambio, está escrito con permanente.

Me acuerdo de ti, no en plan obsesivo porque ya no me obsesionan las cosas, pero hay momentos o lugares que sin darme cuenta te traen de vuelta: una película, un restaurante, un parque, un pingüino… elementos de mi día a día en los que a veces estás sin más.

Me acuerdo de ti a veces y sonrío. No siento la necesidad de decirte nada porque entiendo cómo funcionamos, y no nos va mal estando lejos.
Quizá tú te acuerdes, o no, qué más da; lo que importa es que siempre que te veo tengo todo esto presente, que sé que no estamos llegando más de lo que nos estamos yendo, que te disfruto hasta el último minuto. Te disfruto a mi manera, mientras bostezo, mientras no digo nada, mientras viajo a lomos de tus palabras entre árboles de navidad que iluminan centenares de luciérnagas.

No me gusta la navidad más de lo que me gustan tus rizos.

Me encanta la navidad.

 

Athlete – Wires

I’ve seen Christmas lights reflect in your eyes.