Can’t smile without you


No sonrío en las fotos porque hoy en día las fotos las puede ver cualquiera y una sonrisa no debería ser para cualquiera; no una mía al menos.
Una sonrisa es algo personal, poderoso, íntimo. ¡Una sonrisa es magia, joder! Y la magia se acaba: lo dice todo el mundo.
Está también el tema de la oferta y la demanda, que me acuerdo yo de cuando estudié eso. Podría estar sonriendo todo el día, pero si lleno todo esto de sonrisas pasan a no valer nada. ¿Quién quiere algo que no vale nada?

Parece ahora que no sonrío en las fotos por economía o por egoísmo, y no sé cuál de las dos es peor, pero ninguna es cierta. No es oro todo lo que reluce: solo lo parece, y aun así es plátano.

No sonrío en las fotos por ti. Ya está. Ya lo he dicho.
Me da igual la demanda: soy yo quien controla la oferta y no pienso emitir más moneda.
No tengo ni idea de economía, pero si de mí depende que se vuelva el mundo pobre.
Menos tú.

 

The Carpenters – Can’t smile without you

I just can’t smile without you.

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Learning how to die


Disfruto de la partida mucho más cuando sé que ya la he perdido, porque qué más da, ¿verdad?
Esas tres palabras lo cambian todo.

QUÉ. MÁS. DA.

Dejo de preocuparme por la victoria, de intentar ganar. No se puede.
Podría simplemente levantarme e irme, pero ¿quién iba a querer estar con semejante egoísta? Yo desde luego que no, y como estoy obligado a estar conmigo una vez más no tengo opción. Me quedo sentado en la mesa, y ya que estoy ahí, ¿por qué no aprovechar?

Cuando no puedes ganar es cuando más aprendes, porque ese qué más da es dinamita para las zonas de confort. No probar cosas nuevas sería una locura.
A veces funcionan, muchas otras no, pero qué más da: aprendes.
Aprendes de cada una de esas veces, sean sí o no, de las locuras que solo alguien que no tiene nada que perder es capaz de hacer; y te das cuenta de que algunas locuras en verdad no son tan locas.

Saber no ganar es todo un arte que no cualquiera es capaz de dominar: es muy difícil saber no ganar bien.

Desde que empezó nuestra partida tú y yo no teníamos nada que hacer, pero aprendimos…

 

Jon Foreman – Learning how to die

I’m gonna miss you when you’re gone.

Push it


Si fuera supersticioso tendría claro que no debo escribir esto, pero no he llegado aquí creyendo en tonterías. ¿Dónde es aquí?, te preguntarás. Aquí es ahora.

No me gusta todo eso de los propósitos de año nuevo, pero cuando uno juega a un juego tiene que aceptar todas sus reglas, y en el rollo este de vivir en sociedad es lo que se lleva. Entro al trapo, pero a mi manera, y me pongo solo uno. Creo que lo hago cada año, por aquello de participar y sentirme uno más, pero si me preguntas cuál fue el del año pasado no sabría contestarte. Lo olvido también, como el resto.

Este año mi propósito es devolver.

Hablo siempre de que la vida son ciclos, arriba y abajo como una montaña rusa, pero es que hago balance del año pasado y joder, subo y subo y nada, que no cambia la pendiente. No puedo estar más agradecido, pero es que al final estar agradecido no deja de ser algo que uno hace solo, y si hay gente empujando mi vagón ¿cómo voy a conformarme con eso?

No creo en devolver favores, en estar en deuda, en el intercambio. Uno es bueno o no lo es, y no le veo sentido a querer no serlo.
Este año mi propósito es devolver todos esos empujones, en general, al mundo.

 

Garbage – Push it

I want to see you happy. I want to see you shine.