Listen to the rain


Supongo que cuando te acostumbras a algo es normal echarlo de menos cuando no está, aunque sea malo, como una especie de síndrome de Estocolmo.
Supongo que pasa, que es normal, que no soy raro. 

Supongo que ya me había acostumbrado a inviernos tristes, al frío, a dejar que me calara y dejarme llevar. Supongo que había hecho de eso mi definición de lo que es un invierno.
Supongo que supuse que invierno era estar triste, y ya me iba bien.

Hace frío, aunque supongo que un poco menos de lo que quizá debería; y llueve, aunque no parece que suficiente; y es de noche. Parece que este invierno siempre es de noche, que a alguien se le ha olvidado encender la luz.
Aun así nada.

Estoy en penumbra en mitad de la calle, mal alumbrado por una farola que me guarda la distancia, escribiendo estas líneas con dedos que se escurren por la pantalla camuflados entre gotas de lluvia, y no siento nada.
Como si no fuera invierno.
Como si no fuera yo.

Evanescence – Listen to the rain

It’s just too hard to say goodbye

World so cold


Londres es esa ciudad fría donde la gente entra en un ascensor y no dice nada.
Parece que se ha quedado buen día.
Decían que hoy iba a llover y mira qué sol.
Uf, lunes
.
En Londres no.
Nada.

Fuimos nómadas un rato, pero enseguida nos dimos cuenta de que aquello cansaba y además alguien había inventado el sofá. Sedentarios desde entonces.
Alguien inventó también las escaleras, pero nosotros, siempre en continua evolución (entendida como el esfuerzo por hacer cada vez menos), inventamos el ascensor.
Nadie sube andando ahora. Y en Londres en los ascensores no se habla.

He preguntado a gente de aquí que por qué, que qué frío, que qué feo.
Ellos dicen que lo incómodo es hablar, que qué frío, que qué horror.
¿Ni hola?
Ni agua.
Pues vaya.

Ahora subo siempre por las escaleras.
Mucho más cálido.

 

Three Days Grace – World so cold

I’m too young to lose my soul

Blue as your eyes


Nos enfriamos con el paso del tiempo; dejamos de idealizar y empezamos a querer verlo todo desde un punto de vista realista, y a la magia no se la puede mirar desde un punto de vista realista, así que dejamos también de creer que el amor puede durar para siempre.

Nos hacemos mayores, y por el camino nos vamos dando cuenta de que es imposible que no haya nada imposible, y donde antes solo había posibilidades van apareciendo noes, como setas tras el diluvio. No es necesariamente malo, pero en parte es triste.

El amor eterno son los padres, aunque no, probablemente ni siquiera ellos.

Ya no puedo soñar con pasarme el resto de mi vida mirándote a los ojos sin cansarme. ¡Vivo cansado, joder! Pero aún puedo batir un récord, y a lo mejor te vale: prometo ser la persona que más tiempo te mire a los ojos sin cansarse.

Ya veremos lo que hacemos luego.

 

Scouting For Girls – Blue as your eyes

When I showed you my hand I gave you my heart.