Liability


Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente simplemente porque está vivo; yo no. Si tuviera que elegir estar de algún modo sería ausente, aunque lo más seguro es que ni siquiera llegara a elegir, pues es difícil hacer algo cuando no estás.

Yo no estoy, o estoy poco. Soy consciente de lo que ocurre, de dónde estamos, de ti. Soy consciente de todo pero lo veo desde fuera, desde un lugar frío a pesar de que se empeñe el corazón en mantenerme la temperatura. No tengo ni idea de qué lugar es ese, pero se parece demasiado a un cementerio de ideas: todas muertas, probablemente de frío.

Veo mi cuerpo, se me hincha y se me deshincha el pecho, te veo a ti. Me buscas, me miras, me tocas, me besas. Yo respondo, a veces, poco. Algún suspiro inacabado, algún beso monosílabo. Y te vale.

Odio que te conformes con eso, que te parezca suficiente un hombre que está al dos por ciento. Te odio por valorarte tan poco, por no levantarte y dejarme sentado en ese banco. Te odio por no odiarme.

Permanezco inmóvil porque no sé dónde estoy, porque en terreno desconocido uno debe andar con pies de plomo, y yo que soy un pato prefiero quedarme parado. No quiero romperlo, o quizá sí, no lo sé, pero no está bien ir rompiendo cosas sin querer.

Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente; ojalá estuviera yo.
Ojalá estuviera yo, de verdad, pero no así, no inerte.
Ojalá fuera capaz de mover las piernas a pesar del frío, de volver antes de que te cansaras.

Ojalá no hiciera siempre frío.

 

Lorde – Liability

Says he made the big mistake of dancing in my storm, says it was poison.

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Come over


Supongo que no estabas aquí cuando pasó esto, pero pasó esto: Noviembre es mes de perder, y de perder haciendo ruido.

No lo planeo. Ojalá pudiera decir que hace dos años escribí aquella entrada para poder escribir hoy esta otra, pero no es cierto. Me las doy de profundo cuando apenas pienso: cierro los ojos y que sea lo que dios quiera; y ni siquiera creo en dios. Lo he intentado alguna vez, de verdad, pero si no puedo creer ni en lo que veo, ¿adónde voy?

El termómetro dice que dieciséis grados. Parece lógico, aunque yo estoy a un paso de empezar a tiritar.
Quizá vivo en el hemisferio equivocado. Quizá estoy loco.
Tengo frío.

Supongo que no estabas ahí cuando pasó eso, y probablemente fuera lo mejor.
Si hubieras estado solo me habría acercado a ti para perderte, que aquel noviembre el termómetro marcaba menos de diez pero yo era capaz de quemar con la punta de mis dedos.

Hoy la punta de mis dedos no es azul porque eso solo pasa en los dibujos animados y mi dibujo está gris. Algo no puede ser gris y azul al mismo tiempo.
El termómetro marca dieciséis pero la cama está aun más fría que mis dedos, y más gris. Nada tiene sentido porque todo debería ser azul… y todo sería azul si tú estuvieras.

Abril debe ser mes de querer ganarte.

 

Sam Hunt – Come over

I don’t think that I can take this bed getting any colder.
Come over, come over, come over, come over, come over.

Dressed for success


Salgo a la calle sin abrigo, y no, no ha llegado la primavera: hace seis grados, aunque tengo calor. Creo que me he levantado caliente, no en el sentido que estás pensando, pero ¿sabes como a veces hay personas que te calientan el alma? Pues a mí me calientan los hechos. Qué hechos es lo de menos, pero entre esto de aquí y aquello de más allá el caso es que no tengo frío, y si uno no tiene frío, ¿para qué va a taparse?
No tendría sentido.

Salgo a la calle en mangas de camisa. Ya no soy un niño: un niño nunca diría que va en mangas de camisa. Hace frío pero brilla el sol.
Los pájaros cantan y las nubes no se levantan porque no hay: el cielo está completamente despejado. Llevo los auriculares puestos así que en verdad tampoco tengo ni idea de si están cantando los pájaros, aunque deberían. No hace día para no cantar.

No soy un pájaro pero tarareo, para mí, para ti un poco, principalmente para mí. Es como el principio de una película, o quizá el final, cuando todo va bien y el protagonista pasea triunfante al ritmo de la música. Y llevo la camisa arrugada.
Es una camisa nueva; la he sacado del envoltorio y me la he puesto directamente, sin planchar ni nada. Si es nueva, ¿no debería venir ya lista para usar?
El protagonista de una película nunca llevaría las marcas de los dobleces de una camisa nueva, seguramente porque se la planchan los de vestuario.

Sigo caminando como si las arrugas no fueran un problema. Todo va bien, sonrío y tal, pero me doy cuenta de que a mi vida le falta algo.
¿Dónde están los de vestuario?

 

Roxette – Dressed for success

Shaping me up for the big time, baby.