These waters


Nunca digas de esta agua no beberé, pero yo lo dije porque agua que no has de beber déjala correr.
Se supone que los refranes encierran la sabiduría de nuestro pueblo, pero a mí al final no me quedó claro qué había que hacer con el agua, porque si no puedes no beber y dejas correr la que no bebes entiendo que no dejas correr nada.
El caso es que a mí correr me encanta: yo siempre dejo correr; y para dejar correr, si no me equivoco, hay que decir de esta agua no beberé.
Por eso lo dije, no por otra cosa.

De esta agua no beberé, pero cuando lo dije debía ser aún primavera, y hacía fresquito y tal. Ahora es verano, el agua está ahí, corriendo, y sé que tengo que dejarla seguir su curso, pero sed, ¿sabes? Donde dije digo, digo Diego.
Nunca he entendido ese refrán. Creo que nunca he entendido ningún refrán. Ni uno. ¿Y sabes cuando llevas horas buscando una fuente y aparece, que bebes como si no hubiera un mañana y acabas con más agua fuera de la boca que dentro? Pues tengo la barba chorreando.

 

Ben Howard – These waters

Spaces between the happiness and the hardness.

Your love is a song


Soy los latidos de José González,
la cinta que te grabé con mis canciones favoritas de Jack’s Mannequin,
la voz de Damien Rice clavando mis ojos en ti que nunca estabas.

Soy nuestro choque con Howie Day,
correr a cámara lenta a tu lado deseando que Snow Patrol no dejara de tocar,
el escondite de Serena Ryder donde no importaba que me fallaran las rodillas.

Soy la canción de James Vincent McMorrow que sonaba cada vez que se me paraba el corazón al verte,
la de Tracy Chapman con la que te pedí que me dejaras abrazarte,
la de A Fine Frenzy que escuchaba en bucle incapaz de creer que me hubieras elegido a mí.

Soy el beso que te robé en el cajero con Sixpence None the Richer,
tu accidente de Muse,
las ganas de Zahara,
el aliento de Creed,
las alas de Birdy.

Soy las tres palabras de The Avett Brothers.

Soy la cuenta atrás con la que K’s Choice anunciaba que aquello se acababa,
el huracán de Thrice que lo destrozó todo,
los días raros que siguieron con Vetusta Morla.

Soy el final de Ben Howard,
el aire frío que entraba por la puerta que dejó abierta Amos Lee;
echarte de menos con Mecano.

Soy beber con James Blake para olvidarte,
y con Joni Mitchell,
y con Twin Atlantic.

Soy un Funambulista borracho que lo único que quiere es que vuelvas.

 

Switchfoot – Your love is a song

Your love is a symphony, all around me, running through me

Fly away


Me asalta la inspiración cuando estoy trabajando.
Trabajas demasiado, pienso, lamentándome por pasar tantas horas en la oficina, por no estar nunca en casa cuando viene la musa, o por estar y no poder evitar que no sea más que esa visita que, aunque deseada, llega siempre cuando no tienes tiempo para atenderla.
Trabajas demasiado, pienso.

Luego tengo tiempo y no viene. Nunca.
No aparece cuando me siento dispuesto a escribir, cuando miro hacia otro lado mientras me observa de manera inquisitiva la página en blanco, que no hay mirada que intimide más que la suya.

La musa no sabe elegir el momento, o quizá es caprichosa y se esconde esperando a que el momento sea el menos adecuado.
La musa no quiere que me acostumbre a lo fácil.
A la musa le encanta arrollarme cuando estoy trabajando.

Trabajas demasiado, pienso, y quizá es eso.
A lo mejor lo necesito para inspirarme.
A lo mejor me hace falta atarme para echar a volar.

Trabajas demasiado, pienso.
Menos mal.

 

Lenny Kravitz – Fly away

I want to get away.