Peace sign


En cierto modo es como si te siguieras levantando en mitad de la noche para ver si estoy bien, como si te siguieras acercando sigilosa a mi habitación para no despertarme, como si te siguieras quedando minutos callada bajo el dintel de la puerta para luego irte sin más. Me daba cuenta siempre, supongo, y quizá no lo sabías, pero yo también me quedaba tranquilo.

En cierto modo es como si lo siguieras haciendo, como si poco después de irme a dormir estuvieras ahí asegurándote de que todo está bien. Me sigo dando cuenta, lo noto y todo está bien; y supongo que está bien porque estás ahí en cierto modo.

 

Lights ft. Coeur de Pirate – Peace sign

In the disorder you are the peace sign.

It’s over now


Tengo un problema con las cosas que se acaban, supongo que porque soy de coger cariño pronto, porque si algo es bueno a mí me llega muy dentro, y sacar algo que está muy dentro duele.

Esta mañana se me ha acabado el desodorante en el vestuario del gimnasio y me he puesto a llorar.
Me he sentado en el banco abatido, con la mirada perdida, en calzoncillos y chanclas y sin ganas de seguir adelante; o quizá sí tenía ganas, pero cómo.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

No tengo muy claro cómo he llegado a casa, pues cuando uno pierde el rumbo en la vida todo se vuelve un borrón, pero he llegado. He llegado y no sé si quizá habría sido mejor haber ido a otra parte: justo cuando entraba por la puerta acababa el ciclo de la lavadora.
Ahí ya ni banco ni nada: me he tirado al suelo derrotado, preso de la angustia y la desolación. Y un poco del pánico.
¿Por qué?, le he preguntado al techo en un gesto dramático.

La lavadora se acaba y lo hace a lo grande: el centrifugado es como un castillo de fuegos artificiales que te deja embobado, y después de la última vuelta te quedas esperando con la mirada de ilusión de un niño por si estalla alguna luz más, pero no: se ha acabado.
Como el papel higiénico.
Como los cereales.
Como mi vida.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

 

Neve – It’s over now

It’s right here in our hands.

Dressed for success


Salgo a la calle sin abrigo, y no, no ha llegado la primavera: hace seis grados, aunque tengo calor. Creo que me he levantado caliente, no en el sentido que estás pensando, pero ¿sabes como a veces hay personas que te calientan el alma? Pues a mí me calientan los hechos. Qué hechos es lo de menos, pero entre esto de aquí y aquello de más allá el caso es que no tengo frío, y si uno no tiene frío, ¿para qué va a taparse?
No tendría sentido.

Salgo a la calle en mangas de camisa. Ya no soy un niño: un niño nunca diría que va en mangas de camisa. Hace frío pero brilla el sol.
Los pájaros cantan y las nubes no se levantan porque no hay: el cielo está completamente despejado. Llevo los auriculares puestos así que en verdad tampoco tengo ni idea de si están cantando los pájaros, aunque deberían. No hace día para no cantar.

No soy un pájaro pero tarareo, para mí, para ti un poco, principalmente para mí. Es como el principio de una película, o quizá el final, cuando todo va bien y el protagonista pasea triunfante al ritmo de la música. Y llevo la camisa arrugada.
Es una camisa nueva; la he sacado del envoltorio y me la he puesto directamente, sin planchar ni nada. Si es nueva, ¿no debería venir ya lista para usar?
El protagonista de una película nunca llevaría las marcas de los dobleces de una camisa nueva, seguramente porque se la planchan los de vestuario.

Sigo caminando como si las arrugas no fueran un problema. Todo va bien, sonrío y tal, pero me doy cuenta de que a mi vida le falta algo.
¿Dónde están los de vestuario?

 

Roxette – Dressed for success

Shaping me up for the big time, baby.