Si tú me dices ven


A mí la lluvia me gusta desde el sofá, cuando la veo aporrear el cristal desde el otro lado mientras estoy calentito bajo mi manta.
Me encanta la lluvia, pero que no me moje.

Me pasa con la lluvia igual que con el fútbol, que no le veo sentido desde detrás de un muro, que si no puedo jugar ¿qué gracia tiene?
El deporte no es deporte si no sudas;
la lluvia no es lluvia si no te empapa.

Me asomo a la ventana eres la chica de ayer, respiro, la veo caer.
Huele a verano, a tierra, a mar. A ti.
La oigo golpear el suelo, llamarme.
No sé decirle que no.

Si tú me dices ven lo dejo todo.
Hasta el paraguas.

 

Los Panchos – Si tú me dices ven

No detengas el momento por la indecisiones.

Your body is a wonderland


Me gusta repetir películas, libros, canciones, viajes. Me encanta repetir viajes.
Disfruto volviendo una y otra vez a los mismos sitios, buscando nuevos rincones en lugares que ya conozco, sorprendiéndome al encontrar en cada visita algo por primera vez.
Me gusta ver cómo crecen las ciudades; verlas cambiar, evolucionar, adaptarse. Me gusta sumergirme en su rutina cada cierto tiempo, siempre la misma, siempre distinta.

Hay quien me critica, quien me dice que repetir un viaje no tiene sentido con tanto mundo por ver. Creo que no lo entienden, que no se dan cuenta de que solo la repetición permite apreciar los matices, que hace falta constancia para ver los detalles.

No me canso de repetir viajes.
Podría hacerlo siempre, ver los mismos sitios, enamorarme otra vez cada día. Hasta el final.

Pudiendo volar a ti no necesito más aeropuertos.

 

John Mayer – Your body is a wonderland

This is bound to be a while.

Ojalá


Me pidió que me fuera a casa y escuchara una canción, cualquiera, pero solo eso. El ejercicio consistía en sentarse, cerrar los ojos y escuchar, sin hacer absolutamente nada más. Sonreí pensando que quizá eso para el resto podría suponer un reto, pero no para mí. En mi caso se trataba de algo habitual: rutina. ¡Me paso el día escuchando música!, pensé. Y no era cierto.

Traté de recordar la última vez que lo había hecho, escuchar una canción de verdad, y no fui capaz. Hace mucho que no escucho música, admití; últimamente solo la oigo. 

Corrí hacia casa sintiéndome ese niño que vuelve ilusionado del colegio con la mochila dando bandazos, dispuesto a escuchar a oscuras Don’t stop me now hasta que dolieran los escalofríos. Dejé caer los libros sobre la moqueta del cuarto y apagué la luz; y no quería parar, pero fue Ojalá la palabra que escribieron mis dedos en el buscador.

Aún me duelen esos escalofríos.

 

La Maravillosa Orquesta del Alcohol – Ojalá

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre.