Monster


¿Cómo haces para despertarte de un sueño cuando sabes que no estás soñando?
Supongo que no es una pregunta para hacerte a las tres de la mañana, ni a las cuatro. No si quieres volverte a dormir. Supongo que es la pregunta que no puedes evitar hacerte si te despiertas y lo que ves delante de ti no tiene ningún sentido.

Me he quedado congelado, incapaz de mover un solo músculo, mirando a aquello fijamente e incapaz también de encontrarle alguna lógica. Estaba despierto, ¡claro que sí! He pensado en lo que hacen en las películas y me he autosugerido pellizcarme, pero ¿para qué? Sabía que estaba despierto, y sabía que un pellizco duele. Quizá he perdido la cabeza, pero no soy tonto.
Me he incorporado en la cama, bajo la protección del nórdico, con la vista aún clavada en eso. Eso realmente no era nada, más bien todo lo contrario. Un hueco.
Al lado de donde está la puerta que da de mi habitación al pasillo había otra puerta. Una puerta que no existe, o no debería, o no hasta ese momento.
Esa puerta estaba abierta.

No sé si os ha pasado alguna vez, pero os aseguro que si de pronto en vuestra casa va a aparecer una puerta queréis que aparezca cerrada. A poder ser con cerradura, y la llave de vuestro lado.
Nadie quiere ver una puerta que no debería estar ahí, pero aún menos quiere verla abierta, porque eso significa que haya lo que haya al otro lado tiene vía libre, y ahí la puerta es lo de menos.

Cuanto más me despejaba menos parecía proteger el nórdico, y ahí seguía el hueco.
Yo miraba aterrorizado, muerto de frío, esperando que en cualquier momento lo del otro lado se atreviera a dar el paso.
Ha sido entonces cuando lo he escuchado.

Meg & Dia – Monster

Then he slowly saw their nightmares were his dreams

All my friends are falling in love


Me he quedado parado en la ducha. No es que sea un espacio que dé para mucho movimiento, pero me refiero a que estaba yo ahí inmóvil, con la cabeza en el limbo mientras me caía el agua encima. Con la canción y el plano adecuados podría haber sido una buena escena, intensa, dramática, quizá hasta emotiva; pero cuando no formas parte de una película lo único que es es un malgasto de agua.
Lo siento, de verdad.
Pasa que uno no controla donde se queda traspuesto.

No vivimos en una película, está claro, pero ojalá, ¿no? De esas fáciles, por favor, donde el chico conoce a la chica y se enamoran y todo es maravilloso y nada sale mal. De esas en las que hay un amigo que sale poco y siempre solo como elemento cómico. Que no tiene problemas, casi ni vida: su vida es solo vivir situaciones desternillantes, reírse y hacer reír. Y tiene un perro precioso.
Ojalá, pero sin ser ninguno de los protagonitas, qué pereza. Ojalá ser el amigo. Que no se centre la trama en mí: ¡que no haya trama! Que no haya drama.
Qué sueño, ¿no? Vivir de gag en gag.

Y que en alguna de mis escenas tontas mientras los otros dos se dan besitos suene esto.

The Vaccines – All my friends are falling in love

But then sometimes you should go with the flow

No se puede más


Desde niño he usado los sueños para escapar, porque existen muchos mundos y por qué no iba a querer yo explorarlos.
Siempre me ha gustado explorar, descubrir lo desconocido y quitarle el des.
He soñado mucho, aunque dicen que todos lo hacemos; pero yo a menudo tengo la suerte de recordar esos viajes. Recuerdo cada color, cada palabra, cada gesto.
He soñado tanto que no siempre he tenido claro qué era real y qué no; tanto que a veces me he preguntado si no era este mundo el sueño.
De un modo u otro esos mundos siempre eran mejores que este, no porque este fuera malo, pero siempre se puede ir a más, ¿no?

Ayer fue domingo. Lo pasamos juntos. Me fui a dormir…
…y soñé con cada color, cada palabra, cada gesto.
Quizá no siempre se puede ir a más.

Pastora – No se puede más

Y es que sí se puede más, sí se puede más, sí se puede más.