Scared to be lonely


Alguien debería decirles a los del supermercado que tienen los huevos mal, que casi todo el mundo sabe que no hay que ponerlos en la misma cesta y ellos los tienen ahí, juntos, como si no supusiera eso un riesgo.
El problema es doble cuando uno piensa en esa gente que aún no sabe lo de la cesta, que seguro que llegan a casa y los dejan uno al lado del otro. Si eso no es una señal de que la raza humana está condenada no sé qué es.

La vida sería mucho más fácil si en el supermercado hubiera un huevo al lado de los yogures, otro con los kiwis, otro entre el Fairy y el Mistol y así, pero no; y no me vale la excusa de que los ponen en el mismo sitio para que la gente los encuentre con facilidad: ¿no sería mucho más fácil encontrarlos si estuvieran en todas partes?

Lo más triste de todo esto es que yo soy uno de esos que llega a casa y deja los huevos juntos, todos en la misma cesta, ¡a la mierda el sentido común! Y los dejo en el frigorífico, aunque no haga falta, porque tenerlos fuera es como discriminar, como si el resto de la comida fuera digna y ellos no, y no sé, iban a ser pollitos, digo yo que tendrán sentimientos.

Dejar los huevos fuera del frigorífico debería ser delito, por cruel. Seguro que por las noches sienten miedo y lloran, que tiemblan por falta de frío.
A los huevos les aterra estar solos.

Y a quién no.

 

Martin Garrix & Dua Lipa – Scared to be lonely

Is the only reason you’re holding me tonight ‘cause we’re scared to be lonely?

Find me


Porque a veces la llevas pero no siempre; sería demasiado aburrido.
Ese es el juego: cazador-cazado, pillador-pillado, salvador-salvado. Algo así.
Ahora te toca esconderte.

Está contando en voz alta, hacia atrás, diez, nueve y el resto de números. Ya sabes cómo va eso, que si ocho, que si siete, pero tiemblas. Tiemblas por si sale mal, no el juego en sí sino tu juego.

Es sencillo y nunca lo es. Las reglas son claras pero ganar no siempre es ganar, sobre todo si lo único que quieres es que te encuentre. Y te entra el miedo de haberte escondido demasiado bien.

Cinco, cuatro, tres.
Siempre es el tres, ¿verdad?

Eres grande, lo sabes. Eres mucho más grande que esa farola. ¿Podrías ser más obvio? Aunque es normal si tenemos en cuenta que ni siquiera querías jugar.

Las cosas que hacemos por amor.

Dos, uno.

 

Sigma ft. Birdy – Find me

If you’re ready, heart is open, I’ll be waiting, come and find me.

It’s over now


Tengo un problema con las cosas que se acaban, supongo que porque soy de coger cariño pronto, porque si algo es bueno a mí me llega muy dentro, y sacar algo que está muy dentro duele.

Esta mañana se me ha acabado el desodorante en el vestuario del gimnasio y me he puesto a llorar.
Me he sentado en el banco abatido, con la mirada perdida, en calzoncillos y chanclas y sin ganas de seguir adelante; o quizá sí tenía ganas, pero cómo.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

No tengo muy claro cómo he llegado a casa, pues cuando uno pierde el rumbo en la vida todo se vuelve un borrón, pero he llegado. He llegado y no sé si quizá habría sido mejor haber ido a otra parte: justo cuando entraba por la puerta acababa el ciclo de la lavadora.
Ahí ya ni banco ni nada: me he tirado al suelo derrotado, preso de la angustia y la desolación. Y un poco del pánico.
¿Por qué?, le he preguntado al techo en un gesto dramático.

La lavadora se acaba y lo hace a lo grande: el centrifugado es como un castillo de fuegos artificiales que te deja embobado, y después de la última vuelta te quedas esperando con la mirada de ilusión de un niño por si estalla alguna luz más, pero no: se ha acabado.
Como el papel higiénico.
Como los cereales.
Como mi vida.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

 

Neve – It’s over now

It’s right here in our hands.