Los charcos


Hay quien piensa que en un día gris es más fácil deprimirse, encerrarse en casa, dejar que el peso de la vida nos hunda en el sofá. Es subjetivo, supongo.
Lo que si es más fácil en un día gris es saltar en los charcos, y eso es objetivo. Parece simple, demasiado, estúpido quizá, pero ¿cuándo fue la última vez que saltaste en un charco? A veces no hace falta más.

Uno puede deprimirse cualquier día del año, pero no puede saltar en los charcos siempre que quiera. Lo mismo estamos enfocando mal los días grises.

 

Dani Martín – Los charcos

En los charcos saltaremos tú y yo.

Si tú me dices ven


A mí la lluvia me gusta desde el sofá, cuando la veo aporrear el cristal desde el otro lado mientras estoy calentito bajo mi manta.
Me encanta la lluvia, pero que no me moje.

Me pasa con la lluvia igual que con el fútbol, que no le veo sentido desde detrás de un muro, que si no puedo jugar ¿qué gracia tiene?
El deporte no es deporte si no sudas;
la lluvia no es lluvia si no te empapa.

Me asomo a la ventana eres la chica de ayer, respiro, la veo caer.
Huele a verano, a tierra, a mar. A ti.
La oigo golpear el suelo, llamarme.
No sé decirle que no.

Si tú me dices ven lo dejo todo.
Hasta el paraguas.

 

Los Panchos – Si tú me dices ven

No detengas el momento por la indecisiones.

Llámame mañana


Con eso de que haya trenes cada cinco minutos me confío y no me muevo.
Pasas y no me subo, vuelves a pasar y hago igual… y otra vez.
Así todo el día.

Luego llega la noche, hace frío, llueve y pienso: joder, ahora me vendría bien un abrazo. Cuando por fin me decido ya no hay más trenes hasta mañana, y vuelvo a casa andando porque igualmente en el bus nocturno nunca vas. Para qué, si te has pasado el día arriba y abajo en el tren.
Camino, me mojo, pienso en ti y me digo: va, mañana sí.

Mañana vuelvo a dejarlo, que pasas cada cinco minutos. No hay prisa.
Y vuelvo a querer subirme a ti cuando solo queda bus nocturno o baño.

Llego a casa empapado, pero es tu culpa, por pasar cada cinco minutos.
Ojalá solo pasaras una vez en la vida.

 

Miguel Campello – Llámame mañana

Y antes de besarme dime cómo te llamas, por si acaso mañana no nos volvemos a ver.