Save as draft


Tengo un cajón lleno de borradores, de hojas casi en blanco, de cosas que empiezo a escribir y me doy cuenta luego de que mejor no. Está ese cajón lleno de cartas que tienen título y poco más (Quizá otro día, Tampoco es tan buena idea, Si eso más tarde…); cartas que empecé a escribir un día como hoy pensando que tal vez sí, ignorando que me equivocaba de nuevo.
Tengo un cajón que casi no cierra.

Hoy, mientras escribía esto, lo he visto.

Tengo un cajón lleno de presión, de miedos.
Tengo un cajón que no cierra del todo porque un cajón cerrado no puede hablar, y este susurra cosas. Tengo un cajón que me dice que no voy a poder hacerlo, que soy incapaz, que para qué. Tengo un cajón que siempre tiene hambre, que quiere más, que me grita que esto no es más que otro borrador.

Lo siento. Esta noche no.

Katy Perry – Save as draft

I write it. Erase it. Repeat it.

Normal person


Hay gente que se siente normal todo el tiempo. En serio.
Y yo en ese frase no soy capaz de encontrar nada que me encaje.

Nunca he tenido claro qué es ser normal. He tenido ideas, siempre basadas en cualidades que me faltaban o veía en otros (más normales que yo), pero nunca una definición clara. No me atrevo a afirmar que soy algo que ni siquiera sé definir.

No soy capaz de sentir lo mismo durante más de cinco minutos. No sé si será normal, pero mis sentimientos van montados en estrellas fugaces: apenas los has visto y ya no están. El hambre es la excepción, que de ir montada en algo iría en caracoles con un pésimo sentido de la orientación. Siempre está ahí, todo el tiempo, como la normalidad de esa gente que se siente normal todo el tiempo.

Porque hay gente que se siente normal todo el tiempo.
Y yo ni siquiera sé si me considero gente.

 

Arcade Fire – Normal person

Is anything as strange as a normal person?

Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.