Sometimes I…


A veces me duele la barriga y no sé si es hambre, si tengo miedo, si me caigo de sueño o si estoy enamorado.
Hoy era una de esas veces, me he comido un puñado de almendras y se me ha pasado.
La otra noche también me dolía, me fui a dormir y al despertarme no quedaba nada.

A veces te quiero y se me pasa.

 

Rising Appalachia – Sometimes I…

Sometimes I see your eyes across the roof.

Photograph


Están sentados en un banco de un parque lleno de gente pero no hay nadie más. Están solos: él para ella, ella para él. No existen siquiera esos pájaros que no dejan de cantar desde que ha arrancado la primavera.

Se miran con el diafragma abierto al máximo para que se les emborrone el resto, y se hacen fotos, continuamente, una tras otra. Se las hacen como sin querer, sin ser conscientes de que tienen un motivo, de que la vida les va a ir cambiando la profundidad de campo despacio pero sin freno, dándole nitidez a infinidad de elementos que no les dejarán volver a esto, al ahora, a este estar solos en cualquier parte.

A cada disparo le sigue una sonrisa, inocente y llena de hambre. Hablamos de comer con los ojos sin que sea más que una expresión, pero de poderse ellos no necesitarían alimento durante meses. Se meriendan. Se desayunan. Se cenan.
Se comen las miradas y no necesitan más, pues su enfoque selectivo también difumina el hambre.

Están en un banco de un parque lleno de gente a la que ellos no ven, pero cuando esa gente los mira los encuentra sentados. Ellos, sin embargo, se sienten flotar, como si fueran también ajenos a la gravedad que afecta al resto y solo sufrieran la que generan sus cuerpos.
Se miran, se hacen fotos, se alimentan.
Se atraen.

Se acercan lentamente, mucho más rápido que el ritmo al que habíamos quedado que la vida les va a enfocar el mundo y aun así de forma pausada. La velocidad de su acercamiento no es inversamente proporcional a la atracción que les invade porque sería cero, pero tiende a ese valor por su derecha. Es poco, es poco, es poco y de pronto lo es todo. Ni habiendo estado meses sin comer podrían devorarse con más ganas.
Algún paseante se incomoda, pero qué más da si ahí no hay nadie.

Están sentados en un banco de un parque lleno de gente y es primavera.
Quizá vuelvan a ese mismo banco durante la misma estación de cualquier otro año, pero ya nunca volverá a no haber nadie más.

 

Ed Sheeran – Photograph

Holdin’ me closer ‘til our eyes meet.

The train


No es miedo a que pase el tiempo sino a volver a hacerlo, a encontrar en quince años que quince años atrás dejó escapar otro tren como aquel al que quizá debió haberse subido a los dieciséis. Es miedo a no estar haciéndolo bien.

Le agobian las estaciones, le abruman, le sobrepasan.
Odia esos billetes que no son para un tren concreto, el hecho de poder subirse con el mismo rectángulo de cartón a infinidad de vagones.
Odia saber que puede incluso colarse.

La vida es para él uno de esos restaurantes donde las cartas parecen no tener fin.
Nació con hambre, demasiada, y le hace sentir impotente querer comérselo todo siendo consciente de que no le da el estómago.
Le superan las opciones.

No es que le cueste decidir, ni descartar: le aterra descartar mal.
No para de subirse a trenes, pero no puede dejar de preguntarse si no son los que va dejando escapar aquellos que le cambiarían la vida.

Muchas dudas, ninguna respuesta.

Necesita que alguien le diga que no hay tren del que bajes siendo el mismo que subió.

 

Macklemore & Ryan Lewis ft. Carla Morrison – The train

When you’re always runnin’, tryna make a connection, it’s almost impossible to stay connected.