Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.

Smile


Todo empezó con una sonrisa.

Esa es mi frase, el principio de mi historia, y no se queda ahí. Todo empezó con una sonrisa es mi nexo, mi todo, mi anáfora; mi figura retórica preferida. Le cambio el verbo cada día y la hago mi primer verso en cada estrofa.
Todo empieza con una sonrisa.
Todo crece con una sonrisa.
Todo cambia con una sonrisa.

Siempre.

Todo.

Y cuando llegue el final, porque algún día lo hará, romperé las reglas y me despediré una vez más con mi principio: todo acabará con una sonrisa.

 

Mikky Ekko – Smile

But the future is forgiven, so smile.

First light


Aunque esto se llame Empezando por el final soy muy de primeras frases. No lo son todo, pero ayudan a marcar el camino, el tono, el ritmo.
Una primera frase es una declaración de intenciones, un manual de ruta, un aviso a navegantes. Puede enamorar o cansarte, ganar tu atención, perderte, atraparte por completo… ¿no es todo lo mismo?
Cara o cruz. Bien o mal. Sí o no.

Al final no hay principio que no esté polarizado, pero eres tú quien decide hacia dónde orientas tu luz.

Dime, ¿cuál es la primera frase de tu historia?

 

Dustin Tebbutt – First light

I’m looking up to where we carved our names in stone.