Finest hour


Uno piensa que hace falta tiempo para crear algo grande; dedicación, esfuerzo; pero a veces no es cierto: con la compañía adecuada no hacen falta más que un par de horas para construir recuerdos de esos que duran para siempre, momentos que se transforman en sonrisas de oreja a oreja ya de vuelta a la rutina.

Cuando disfrutas de cada minuto un minuto es suficiente.

 

Gavin DeGraw – Finest hour

Oh, it was crazy, and, oh, it was amazing.

Float on


Por mucho que te esfuerces, una vez has hinchado un flotador es imposible que vuelvas a dejarlo como estaba cuando lo compraste. Puedes apretarlo, retorcerlo, sentarte encima… nada sirve: siempre queda algo de aire.

Pase lo que pase deberías recordar eso siempre.
Todos somos flotadores.
Siempre queda algo de aire.

 

Modest Mouse – Float on

And we’ll all float on anyway.

Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.