Tómbola


El problema no es que todo lo que podía ir mal vaya mal: el verdadero problema es que vaya mal todo aquello que no podía ir mal, porque hay cosas que nunca fallan, ¿verdad?; pero no hay nada imposible, ¿verdad?

A veces se alinean los planetas pero a mal, que la vida es una tómbola y nos empeñamos en querer ganar, pero el premio no siempre es bueno.

Hay quien lo llama lunes.

 

Marisol – Tómbola

La vida es una tómbola, tóm, tóm, tómbola…

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Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.

Miss you love


El problema no fue que no te quisiera sino que te dedicaras a comparar nuestras maneras de querer, viendo la mía como querer menos cuando quizá solo era querer diferente. Nunca dijiste aquello de No eres tú, soy yo, pero eras tú, que no te bastaba con querer y que te quisieran, que buscabas competir, que te empeñaste en llevar al amor el juego del yo más y no te valía ganar.

Yo te quería, claro que sí, pero a mi manera. Tú me querías a la tuya y a mí me parecía bien, pero al revés no: estaba mal, no era suficiente, tú más. Tú siempre más.
Lo aceptaba, pero tú querías reto, carrera, contrincante.
Yo al amor iba a participar, no a competir.

El problema fue que tú me querías ganar y yo solo te quería.

 

Silverchair – Miss you love

I love the way you love, but I hate the way I’m supposed to love you back.