Not broken anymore


A veces hay que perderse para poder encontrarse, pero es que yo estaba ahí, joder, que no me había ido a ningún sitio; y es imposible encontrarse si uno ya sabe dónde está.
Supongo que perdido no era la palabra; quizá roto.
Joder…

En serio, odio cuando la gente mete palabrotas en los textos sin venir a cuento, o en las canciones, pero si darse cuenta de que uno está roto no es venir a cuento, ¿qué lo es?

No estaba perdido sino roto, incapaz de sentir.
Ya me conocéis (¿conocíais?), que yo sin sentimientos no soy nada, que de cada tres entradas que escribo (¿escribía?) cuatro hablan (¿hablaban?) de amor.
¡Ojalá solo hubiera estado perdido!

A veces hay que perderse para poder encontrarse, y es verdad, pero nunca nadie ha dicho que a veces hay que romperse; probablemente porque no hay por qué hacerlo, y aun así pasa.

A veces uno sabe dónde está y es lo de menos.

A veces uno se rompe.

 

Blue October – Not broken anymore

But I can’t stop thinking how you just keep making sense of all that was broken before.

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Fuck and run


Vencimos, y nos sentíamos enormes, joder.
Nos dimos cuenta de que decíamos mucho eso, de que quizá era demasiado joder, pero ¡joder! ¡Habíamos ganado! Uno no gana todos los días.

Por un momento nos sentimos invencibles, como si no hubiera nada que nos pudiera parar, y es que ¿acaso algo podía? Si corres mucho acabas alcanzando una velocidad a la que es posible que resulte imposible detenerte.
Nosotros habíamos corrido. Mucho. Muy rápido.
Quizá habíamos corrido demasiado, supongo, como el joder, y también hay una velocidad a partir de la cual ya no es posible pensar en nada más que en darle a las piernas. Se pierde el foco en el resto al enfocar la carrera, y qué borroso estaba todo, joder.

No es que no quisiéramos verlo, pero estábamos corriendo y no lo vimos. No podíamos.
Que no hace falta que te paren para que se acabe.

Que cada semana tiene un lunes.

Joder.

 

Liz Phair – Fuck and run

It’s fuck and run, fuck and run.

Watch me read you


Soy incapaz de leerte, aunque no eres un libro, así que ¿de quién es la culpa?
Es una pregunta retórica: es mía; pero cómo iba a saber que no es posible si he aprendido a tocarte sin que seas un instrumento, si te pinto las mejillas y no eres un cuadro, si aunque no tengas pinta de móvil te hago vibrar.

Es confuso. Todo. Mucho.
Te he ido asimilando a conceptos y ha funcionado hasta ahora.
Y eras cada objeto.
Y eras cada forma de arte.

Me he convencido de que era posible que lo fueras todo y he querido que fueras poesía. A fin de cuentas poesía eres tú, ¿no? Y no, o no lo sé.

Soy incapaz de leerte.

 

Odette – Watch me read you

When will I learn?