Peace sign


En cierto modo es como si te siguieras levantando en mitad de la noche para ver si estoy bien, como si te siguieras acercando sigilosa a mi habitación para no despertarme, como si te siguieras quedando minutos callada bajo el dintel de la puerta para luego irte sin más. Me daba cuenta siempre, supongo, y quizá no lo sabías, pero yo también me quedaba tranquilo.

En cierto modo es como si lo siguieras haciendo, como si poco después de irme a dormir estuvieras ahí asegurándote de que todo está bien. Me sigo dando cuenta, lo noto y todo está bien; y supongo que está bien porque estás ahí en cierto modo.

 

Lights ft. Coeur de Pirate – Peace sign

In the disorder you are the peace sign.

Don’t panic


Quizá este es el momento exacto. Ya sabes, hay que mantener la calma pero no se puede mantener siempre: hay que mantener la calma hasta cierto punto. Una vez se pasa la frontera mantener la calma no sirve de nada.
No sé cuál es exactamente esa frontera, pero creo que la he dejado atrás, que me encuentro en esa zona en la que todo son gritos y dramas.
Y estoy muy tranquilo.
Y muy callado.

Quizá este es el momento exacto. Quizá debería dejar ahora que me invadieran el agobio y el estrés, pero qué pereza. No sé si es que estoy demasiado cansado para entrar en pánico o es que tengo miedo. Quizá tengo tanto miedo que le he dado la vuelta a esto y estoy de nuevo en la zona tranquila. O quizá es solo que estoy tranquilo. Aunque sea el momento exacto.

Quizá es que sé que todo va a salir bien.

 

Coldplay – Don’t panic

We live in a beautiful world.

Náufrago


Z-PlayaEstaba en la playa. No era una playa cualquiera, sino esa playa. Mi playa. Mi lugar especial.
Estaba en la playa y no importaba nada. Me acariciaba el viento, me arrullaba el mar y estaba tranquilo.
Estaba en la playa y miraba al horizonte, pero lo miraba a mi izquierda.

Igual que el resto de veces que he tenido el mismo sueño, me veía desde fuera, desde detrás de mi espalda. No me resultaba extraño.
El plano se cortaba a mi izquierda justo donde terminaba mi cuerpo. No necesitaba ver más allá pues ya lo estaban viendo mis ojos, los de verdad, esos que no me veían verme porque estaban perdidos en el horizonte.

La imagen era vertical y, a pesar de la calma que me invadía, tras pensarlo nuevamente notaba que algo no andaba bien, que quizá no era necesidad de ver más allá pero todo sería mejor si estuviera más centrado.
El yo que me miraba quería encuadrarme mientras yo seguía mirando impasible el horizonte a mi izquierda.
Yo era los dos yos, la necesidad de control y la de dejar fluir, las dos caras de mi moneda en dos monedas de una cara.

De pronto volvía a ser solo uno sin que se unieran las dos mitades: se quedaba solo el que es feliz con ver bailar a las olas. Bailaban como si fuera la primera vez que escuchaban música, y no había más música que el sonido de sus pasos sobre la pista.

Desconozco cuántos bailes había contemplando ya cuando decidió unirse mi cuerpo.
No puedo afirmarlo porque estaba dormido, pero apostaría a que aquel escalofrío causó su efecto también en la piel que yacía inerte entre las sábanas. Sobre la arena me dejó helado.

No giré la cabeza, no hacía falta. Te sentí antes de que pudiera verte el que me miraba desde la última fila, antes de que entendiera el porqué de aquel encuadre.
Cerré los ojos con fuerza para ver cómo te sentabas en ese espacio a mi derecha ilógico hasta entonces. Me centré en el calor de tu brazo cruzando mi espalda. Sonreí por las cosquillas que me hacía tu pelo desordenado mientras mirabas tu pedazo de horizonte.
Me estremecí de nuevo deseando que mi vida fuera el sueño, mi vía de escape a aquel naufragio.

Desperté ansiando naufragar a tu lado.

 

Sôber – Náufrago

Y juntos emprenderemos una ruta sin destino.