A whole new world


(Ningún libro de historia ha sido dañado para escribir esta entrada).

A lo mejor es muy loco, pero yo digo que sí y luego pregunto, que me conozco y sé lo fácil que resulta echarse atrás. Es mi mente, ya sabes, que le da vueltas a todo y ataca con las dudas; que si estás seguro de eso, que si quizá aquello no es la mejor idea.
A veces tiene razón, pero ese es el tema: que es solo a veces.

Nunca habríamos descubierto América si Colón hubiera dicho “uy qué miedo ir a descubrir América ahora”. Colón era un aventurero. Estoy seguro de que le preguntaron si se apuntaba a descubrir el Nuevo Mundo y dijo que vale, sin pensar, porque sonaba bien todo aquello. Luego fue dándose cuenta de que quizá no era la mejor idea pero ya era tarde: un hombre de palabra nunca se desdice. Además llevaban todos esos barcos último modelo y Google Maps a toda vela. ¿Qué podía salir mal?

A lo mejor es muy loco, pero yo a veces me siento un poco como Colón.
Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo.

 

Lea Salonga and Brad Kane – A whole new world

Hold your breath, it gets better.

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Cloudy sky


Si me preguntaban qué animal serías si fueras un animal yo decía que un mono, pequeño, adorable, de esos que deberían protagonizar todos los vídeos que inexplicablemente andan haciendo con gatitos.
Si me preguntaban qué número serías si fueras un número yo decía que el cero, porque es perfecto, redondo; porque no tiene final.
Si me preguntaban qué color serías si fueras un color yo decía que verde, el de la esperanza, el de la vida, el de los Sugus verdes, que eran mis favoritos porque me recordaban a ti.

Un día me preguntaron qué fenómeno meteorológico serías si fueras un fenómeno meteorológico.

Yo dije que una nube.

Porque me tapabas.

 

The Cardigans – Cloudy sky

So don’t tell me you want the rain.

Empty apartment


Paso por la puerta de esa sala como habré hecho tantas veces, pero hoy es diferente. Hoy las sillas no aguantan siquiera el peso de la luz de los fluorescentes. Hoy los muebles sólo soportan el peso del aire. Hoy las paredes dan cobijo a una penumbra que, tan clara como un neón, dice a gritos que se acabó.

Terminó, como todo aquello que empieza, y nada más hacerlo no hubo nada. Es tan simple que asusta. Terriblemente simple. Puedes estar años viviendo en un lugar y basta que te vayas para que nunca hayas estado.
No es más que una habitación, lo sé, pero ¿acaso no es eso la vida?

No, no lo es: la vida, de ser algo, es una casa.

Al nacer nos instalamos, y quizá la vida, como ya he dicho, no sea una habitación, pero en ese momento tampoco necesitamos mucho más: lo único que hacemos es cagar, llorar, dormir, comer y mear, no necesariamente en ese orden, pero en bucle, y todo en el mismo sitio. ¿Hay más espacio en la casa? Qué más da, si ni nos sabemos mover.

Sin embargo lo hay.

A medida que vamos creciendo descubrimos las diferentes estancias que la genética, las estrellas o el destino trazaron en nuestro plano. No está mal el pisito, aunque a más metros cuadrados más egoísta es vivir solo. Como no queremos pecar de egoístas, decidimos compartir. A lo mejor no damos las llaves, que tampoco estamos locos, pero invitamos a gente a que pase un tiempo en nuestra morada.
Gente, escrito así queda bastante frío, pero Bienvenido a la República Independiente de tu Casa, ¿no? Es la forma más genérica que se me ha ocurrido de englobar todas las opciones.

Con quién decidas compartir esas cuatro paredes es lo de menos, siempre que se trate de personas cuya mera presencia en la habitación de al lado te haga sentir más tú.
Quizá tengas una mansión, pero por grande que sea en algún momento estará llena. Mejor que la ocupen personas que, cuando se vayan, porque tarde o temprano todos nos vamos, dejen algo más que polvo y silencio amontonados sobre el mobiliario.

Yellowcard – Empty apartment

I think sometimes you forget where the heart is.