Vas a quedarte


La próxima vez lo haré mejor, lo prometo.
Cambiaré todo lo que hago mal, y no solo eso: cambiaré también esas cosas que no te gustan, aunque no les pase nada, que me he dado cuenta de que no se trata de lo que está bien sino de adaptarse. Voy a ser como esas cosas que pones en los enchufes cuando te vas de viaje a otro país donde todo es diferente, porque al final la corriente es siempre la misma pero cambian los agujeros.
Un poco como nosotros.

La próxima vez lo haré mejor porque he aprendido.
De cada error se aprende, y te juro que a veces pienso que para qué hay que aprender tanto. ¿No basta ya? Uno piensa cuando acaba el colegio que ya está, pero no. Y luego a veces el instituto. Y la universidad. Y siempre que crees que acaba hay otra cosa.
Y al final, cuando parece que ya de verdad no hay más, está la vida.

Supongo que me sigo equivocando porque aún no estoy listo, que me sigue faltando un hervor o yo qué sé.
Creo que ya no me gusta aprender, que no lo disfruto como al principio de todo esto, pero entiendo que hace falta.
Y un poco también lo siento.

Nadie se merece ser con quien otro se equivoca, pero al mismo tiempo alguien tiene que serlo para que todo esto funcione. Ahí entras tú.
La parte buena es que cada vez me quedan menos errores de los que aprender, que voy empezando a entender cómo va todo esto, ¿sabes?

La próxima vez lo haré mejor.

Aitana – Vas a quedarte

Porque te juro que esta vez voy a cuidarte.

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Believe


Hubo un tiempo en el que quizá no era todo más fácil, pero no lo complicábamos más de lo que ya se complicaba solo; un tiempo en el que llamabas a mi puerta y eso era todo lo que necesitábamos planificar; un tiempo en el que nos dejábamos llevar, sin más.

Hubo un tiempo en el que los planes eran eso que hacíamos para rellenar los huecos entre locuras; un tiempo en el que ningún compromiso importaba más que una visita sorpresa tuya; un tiempo en el que no había nada mejor que romper una cama saltando como dos locos.

Hubo un tiempo en el que estuvimos locos.

Hubo un tiempo en el que nada me apetecía más que estar a tu lado, pero el tiempo es continuo, ¿no? Hay un tiempo en el que nada me apetece más que estar a tu lado, y el tiempo es este, todo el tiempo.
No nos acompaña el espacio, pero juro que cada vez que alguien llama a mi puerta mi primer pensamiento es que ojalá seas tú.
Nunca eres tú, pero ojalá.

No te imaginas cuántas ganas tengo de que vuelvas a llamar a mi puerta.

 

K’s Choice – Believe

Holding on and on and on and on and on and on and on and on and on and on.

Time after time


La universidad no es como la guardería ni como la escuela, ni siquiera como el hogar, pues los mejores momentos que pasamos en ella los pasamos fuera.
La universidad no es un lugar sino un tiempo, y mis mejores años de universidad los pasé en un parque contigo.

Si dejo a un lado cuando duermo podría decir que escucho música todo el día, generalmente porque me encanta y a veces porque el silencio es de esos valles donde toda voz retumba sin descanso, porque a falta de encontrar el botón que apaga el generador de pensamientos pienso, más de lo que entiendo que debe ser sano, y el eco me roba la cordura.
Ese es el motivo por el que escucho música constantemente, por tratar de no volverme loco.

Hoy ha sido uno de esos días, ya sabes, de esos días, uno después del cual para lo último que me veía capaz era para enfrentarme al eco, y he salido a correr. Correr me relaja, no sé muy bien por qué. Supongo que es por el cansancio físico que de algún modo consigue empañar al otro, a ese que pesa de verdad. Y por la música. Soy incapaz de correr sin música.
Hoy, que ha sido uno de esos días, necesitaba más que nunca correr con la música retumbando en mis oídos, pero al destino se le acababan las pilas y al poco de salir se ha merendado la batería de mi reproductor.
Y ha entrado el eco.

No sabía hacia dónde iba (¿adónde vas?), porque suelo correr (corre) sin rumbo (¿adónde vas?), porque me gusta dejar que sean mis piernas (¡corre!) las que decidan el camino (¿adónde vas?), y de pronto me he encontrado allí (está aquí), en el parque (su parque), tu parque (vuestro parque), nuestro parque.

Necesitaba la música para no verte (respira), para no olerte (siente), para no volver (vuelve), porque recordar los mejores momentos a veces duele (ya es tarde), y ahí estaba ese banco (vuestro banco) desde el que vimos la vida pasar esperando que echara el freno (pero pasaba), desde el que quise quererte sin saber cómo se hacía (siempre tarde), desde el que vi cada primavera en blanco y negro porque el único verde eran tus ojos ().

 

Eva Cassidy – Time after time

If you’re lost you can look and you will find me, time after time.