Labyrinth


Corrían aún nuestros años de universidad aquella tarde.
Estábamos solos, tú y yo, en mi habitación. Los dos teníamos ganas, muchas, y lo hicimos. Nos dejamos llevar por la emoción del momento, que era mucha. Fue tal la energía que algo nos obligó a parar antes de lo que nos habría gustado, luchando por coger aire y sin poder parar de reír. Estábamos bien, mucho, nosotros si. Una de las tablas del somier, partida en dos, no podía decir lo mismo.

Nunca me lo he vuelto a pasar tan bien saltando en una cama con alguien, pero claro: nunca he vuelto a saltar en una cama con nadie.

Justo hoy me he acordado de esa cama, de todo esto, de ti. Lo he contado, y me han dicho que saltar en una cama no es algo que puedas hacer si no eres un niño, pero que nos quiten la cuarentena, nos den una cama y un altavoz y les enseñamos lo equivocados que están.

Elisa – Labyrinth

And my sense of direction is lost like the sound of my steps

Vas a quedarte


La próxima vez lo haré mejor, lo prometo.
Cambiaré todo lo que hago mal, y no solo eso: cambiaré también esas cosas que no te gustan, aunque no les pase nada, que me he dado cuenta de que no se trata de lo que está bien sino de adaptarse. Voy a ser como esas cosas que pones en los enchufes cuando te vas de viaje a otro país donde todo es diferente, porque al final la corriente es siempre la misma pero cambian los agujeros.
Un poco como nosotros.

La próxima vez lo haré mejor porque he aprendido.
De cada error se aprende, y te juro que a veces pienso que para qué hay que aprender tanto. ¿No basta ya? Uno piensa cuando acaba el colegio que ya está, pero no. Y luego a veces el instituto. Y la universidad. Y siempre que crees que acaba hay otra cosa.
Y al final, cuando parece que ya de verdad no hay más, está la vida.

Supongo que me sigo equivocando porque aún no estoy listo, que me sigue faltando un hervor o yo qué sé.
Creo que ya no me gusta aprender, que no lo disfruto como al principio de todo esto, pero entiendo que hace falta.
Y un poco también lo siento.

Nadie se merece ser con quien otro se equivoca, pero al mismo tiempo alguien tiene que serlo para que todo esto funcione. Ahí entras tú.
La parte buena es que cada vez me quedan menos errores de los que aprender, que voy empezando a entender cómo va todo esto, ¿sabes?

La próxima vez lo haré mejor.

Aitana – Vas a quedarte

Porque te juro que esta vez voy a cuidarte.

Believe


Hubo un tiempo en el que quizá no era todo más fácil, pero no lo complicábamos más de lo que ya se complicaba solo; un tiempo en el que llamabas a mi puerta y eso era todo lo que necesitábamos planificar; un tiempo en el que nos dejábamos llevar, sin más.

Hubo un tiempo en el que los planes eran eso que hacíamos para rellenar los huecos entre locuras; un tiempo en el que ningún compromiso importaba más que una visita sorpresa tuya; un tiempo en el que no había nada mejor que romper una cama saltando como dos locos.

Hubo un tiempo en el que estuvimos locos.

Hubo un tiempo en el que nada me apetecía más que estar a tu lado, pero el tiempo es continuo, ¿no? Hay un tiempo en el que nada me apetece más que estar a tu lado, y el tiempo es este, todo el tiempo.
No nos acompaña el espacio, pero juro que cada vez que alguien llama a mi puerta mi primer pensamiento es que ojalá seas tú.
Nunca eres tú, pero ojalá.

No te imaginas cuántas ganas tengo de que vuelvas a llamar a mi puerta.

 

K’s Choice – Believe

Holding on and on and on and on and on and on and on and on and on and on.