Llámame mañana


Con eso de que haya trenes cada cinco minutos me confío y no me muevo.
Pasas y no me subo, vuelves a pasar y hago igual… y otra vez.
Así todo el día.

Luego llega la noche, hace frío, llueve y pienso: joder, ahora me vendría bien un abrazo. Cuando por fin me decido ya no hay más trenes hasta mañana, y vuelvo a casa andando porque igualmente en el bus nocturno nunca vas. Para qué, si te has pasado el día arriba y abajo en el tren.
Camino, me mojo, pienso en ti y me digo: va, mañana sí.

Mañana vuelvo a dejarlo, que pasas cada cinco minutos. No hay prisa.
Y vuelvo a querer subirme a ti cuando solo queda bus nocturno o baño.

Llego a casa empapado, pero es tu culpa, por pasar cada cinco minutos.
Ojalá solo pasaras una vez en la vida.

 

Miguel Campello – Llámame mañana

Y antes de besarme dime cómo te llamas, por si acaso mañana no nos volvemos a ver.

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Frío


Todo cambia constantemente, pero al final del día sigue igual:
las mismas caras, la misma gente, el mismo frío.
Todo cambia constantemente menos el tiempo.

Quizá sentiría el otoño si todavía hubiera hojas.
Quizá aún sería verano si pudiera oler la sal.
Quizá…

Quizá si en mi estación hubiera pasado algún tren más que el tuyo,
si aún circularas,
si no te hubieras ido,
si estuvieras por ahí para taparme.
Quizá si no hiciera siempre tanto frío…

Todo cambia constantemente menos el tiempo,
que es siempre invierno.

Fue un error regalarte la primavera.

 

María Parrado ft. Andrés Ceballos (DVICIO) – Frío

Se nos congela hasta el mar.

 

Passing trains


Estamos tan obsesionados con subirnos al tren que nos da igual si nos subimos en el momento adecuado, que puede que todos los trenes sirvan, pero no sirven a cualquier hora. Hay que saber esperar, o situarse, o como mínimo elegir el tren.

A lo mejor el símil no es el más adecuado; quizá no estoy hablando de trenes sino de olas, o de galletas.
Compras los ingredientes primero, haces la masa luego, le das forma y la horneas más tarde. No te subes al tren de comer galletas hasta el final, porque no es el tren apropiado hasta ese momento. Salvo si te gusta la masa cruda.
A mí me encanta la masa cruda.

A lo mejor el símil no es el más adecuado; quizá no estoy hablando de galletas ni de trenes, quizá ni siquiera de olas.
Quizá solo hablo de la vida.

 

Brian Crain – Passing trains