Die fun


Vamos a estar aquí hasta que estemos, lo cual será poco, casi nada, definitivamente nunca suficiente.
Vamos a estar aquí un rato muerto, una tarde de lluvia, un martes de sol.
Vamos a estar aquí un miércoles nublado, un jueves fugaz; quién sabe si llegaremos al viernes.
Vamos a estar aquí un sábado, un domingo, otro lunes… y todos esos días, todos, habrán sido un regalo.
Vamos a estar aquí como las ofertas: por tiempo limitado.
Vamos a estar aquí hasta que estemos.

Veo multitudes que se amontonan en las puertas de las grandes superficies el primer día de rebajas y pienso que casi lo han entendido todo, que han captado la esencia, el secreto de la vida.
El secreto de la vida es que no hay secreto, que vamos a estar aquí hasta que estemos, que somos como las rebajas que no duran para siempre. Por eso toda esa gente las vive con semejante intensidad.

Que algo sea efímero debería si acaso empujarnos a vivirlo con más ganas, y estamos tan lejos de las rebajas como lo estamos del mono.

Y vamos a estar aquí hasta que estemos.

 

Kacey Musgraves – Die fun

So let’s love hard, live fast, die fun.

Lo saben mis zapatos


Me dice que voy a acabar haciéndome daño. Yo le contesto que no, que lo tengo todo controlado. Miento, aunque lo cierto es que no lo hago al cien por cien, pues no es el tema que vaya a acabar haciéndome daño sino que ya me lo esté haciendo.
Odio que siempre tenga razón.

Lo tengo todo controlado, repito, ya para mí mismo.
Es una de esas cosas que sé que no son verdad pero me dedico a repetir hasta convencerme de lo contrario.
Lo tengo todo controlado, una vez tras otra, y el hecho es que estoy jodido.

Estoy jodido porque suena esa canción, cierro los ojos porque no puedo dejarlos abiertos y apareces, aunque no quiera(s). La cosa es precisamente esa, que si uno no quiere dos no se pelean, y no quieres, pero soy un guerrero que aunque quiera no querer lleva dentro eso de las peleas.
Los que se pelean se desean, y si algo quiero yo es pelearme contigo.
Pero no quieres.

La putada es que cuando te metes en la guerra cuesta parar, que te lías a cortar cabezas y luego no ves el momento de decir basta, porque el daño ya está hecho y qué sentido va a tener dejarlo a medias.
Me dice que voy a acabar haciéndome daño como si estuviera planteándome ir a la guerra cuando llevo ya veinte batallas. Le contesto que lo tengo todo controlado, y lo tengo, todo lo controlado que puede tenerse ese todo desde el frente.

Le hablo entonces de esa guerra de la que no he hablado hasta ahora con nadie, del enemigo. Le cuento lo que siento, lo que pienso y cuántas veces lo pienso a lo largo del día. Le hablo de eso que sé que no va a pasar pero deseo que ocurra, de lo imposible, de una victoria que al solo beneficiarme a mí terminaría consumiéndome.

Vivo convencido de que soy capaz de mantener sellados herméticamente todos mis secretos, pero de algún modo ha conseguido de nuevo convertirme en un tupper del Mercadona de esos de los que se sale todo, y aunque se haya quedado la bolsa perdida reconforta.

Supongo que la madurez es esa cualidad que me permite escuchar y entender que sus palabras significan que ha llegado la hora de acabar con esta masacre sin sentido, que no puedo seguir así.
Le prometo que lo haré, que voy a dejar las armas.
Lo que no le cuento es que pienso matarte primero.

 

Pablo López – Lo saben mis zapatos

Yo te quiero matar y no lo sabe nadie.

This close


A veces siento que soy otra cosa que sueña constantemente conmigo, que vive mientras duermo y cierra los ojos cuando me despierto. A veces siento que mi rutina es su pesadilla recurrente, su por qué otra vez, su purgatorio. A veces siento que me duermo mientras vivo porque en realidad esa otra cosa duerme. A veces no concilio el sueño en mis noches porque no soy real y esa cabeza en la que habito está entonces a pleno rendimiento.
A veces ni siquiera sé qué soy.

Soy una parte de otro, su lado oscuro, su cruz; el secreto que uno se lleva a la tumba, su vergüenza, su rasgo más íntimo. Soy el miedo. Soy todos los miedos.
Soy el monstruo que espera debajo de la cama a que tengas que ir al baño, el pie que asoma desnudo tras el colchón. Soy incluso el baño, las ganas de mear y el pis.
Soy todo porque no soy nada, porque al sentir que no existo nada es cierto. Es un pez que se muerde la cola: nada se convierte en todo.
Si yo imagino todo estoy en cualquier parte, soy cualquier parte. Si este mundo es mío yo soy dios, y no existo porque soy la sombra de otra cosa que sueña constantemente conmigo.

 

Flyleaf – This close

I don’t know who I am anymore.