Come over


Supongo que no estabas aquí cuando pasó esto, pero pasó esto: Noviembre es mes de perder, y de perder haciendo ruido.

No lo planeo. Ojalá pudiera decir que hace dos años escribí aquella entrada para poder escribir hoy esta otra, pero no es cierto. Me las doy de profundo cuando apenas pienso: cierro los ojos y que sea lo que dios quiera; y ni siquiera creo en dios. Lo he intentado alguna vez, de verdad, pero si no puedo creer ni en lo que veo, ¿adónde voy?

El termómetro dice que dieciséis grados. Parece lógico, aunque yo estoy a un paso de empezar a tiritar.
Quizá vivo en el hemisferio equivocado. Quizá estoy loco.
Tengo frío.

Supongo que no estabas ahí cuando pasó eso, y probablemente fuera lo mejor.
Si hubieras estado solo me habría acercado a ti para perderte, que aquel noviembre el termómetro marcaba menos de diez pero yo era capaz de quemar con la punta de mis dedos.

Hoy la punta de mis dedos no es azul porque eso solo pasa en los dibujos animados y mi dibujo está gris. Algo no puede ser gris y azul al mismo tiempo.
El termómetro marca dieciséis pero la cama está aun más fría que mis dedos, y más gris. Nada tiene sentido porque todo debería ser azul… y todo sería azul si tú estuvieras.

Abril debe ser mes de querer ganarte.

 

Sam Hunt – Come over

I don’t think that I can take this bed getting any colder.
Come over, come over, come over, come over, come over.

You talk way too much


Hablas demasiado, y a mí a veces me gusta escuchar el silencio, que con ruido fuera me resulta imposible oír lo que hay dentro, no me concentro, no puedo. Hablas, y la mayor parte del tiempo dices cosas con sentido, pero siempre estás diciendo cosas y no me oigo, y cuando llevo un rato sin conseguir oírme me pongo nervioso, porque sé que estoy hablando pero no entiendo lo que digo: sólo te escucho a ti, y blablá, y blablá y más blablá.

Hablas demasiado. En plan mucho.
Cállate un poco.

Gracias.

 

The Strokes – You talk way too much

Give me some time, I just need a little time.

The blues


Existen infinidad de mundos dentro de este: mundos compartidos, mundos personales, mundos que se crean y se destruyen a tal velocidad que apenas inclinan la balanza.
Cuando hablamos del mundo, ajenos a los demás, hablamos solo del nuestro.
Se está cayendo el mundo constantemente sin que cambie nada, porque un mundo no es nada para el mundo.

Se estaba cayendo el mundo, mucho y muy fuerte. Supongo que es cosa de la edad, pero me cuesta cada vez más soportar sonidos estridentes, y ese es el tipo de ruidos que provoca el mundo cuando se cae.
Se estaba cayendo mi mundo y lo único que hacía yo era mirar el móvil.
¿Por qué no corrías?, estarás pensando. Si el mundo se cae lo suyo debería ser buscar refugio. Eso es precisamente lo que estaba haciendo: buscar refugio. Tu refugio.

Se dice que hay palabras que protegen, que curan, lo que sea. Yo quería esas palabras. Quería que te dieras cuenta de que mi mundo se estaba yendo a la mierda y llamaras o escribieras para decirme que todo iba a salir bien. Quería que tú fueras mi refugio y que vinieras a mí. Y no venías.

No estaba solo en absoluto, pero era como si quisiera estarlo, con esa actitud infantil de rechazar todo aquello que no es lo que has dicho que quieres, aunque sea mejor. Ahí estaba toda esa gente sosteniendo el techo con sus manos mientras yo miraba un teléfono que no sonaba sumido en la desgracia de estar solo.
Temblaba mi mundo y se tambaleaban con él otros tantos, pero yo solo podía ver que el tuyo no se movía, que nuestros mundos no se tocaban en ningún punto y por qué no estás aquí.

No sé por qué hice eso, por qué a veces hacemos eso. No entiendo por qué le damos importancia a quien no está y no miramos a quien sí lo hace.
Luego nos sorprende que se venga el mundo abajo.

 

Switchfoot – The blues

It’ll be a day like this one when the world caves in.