Walking the dog


Hay que salir ahí, ¿sabes? Aunque haga frío. Hay que exponerse, sacar el corazón a pasear como el que lleva a un desfile el perro, que hay corazones muy perros y ellos también tienen derecho, ¡y hay desfiles de corazones en todas partes!
Hay que sacarlo, que le dé el aire, aunque se hiele, aunque se caiga, aunque lo pisen, que nadie ha aprendido a vivir sin ver mundo y un corazón que no vive ¿qué es?
Se romperá, pero un puzle no pierde la imagen por estar desordenado, y quizá ahí fuera alguien sabe hacer algo nuevo con tus piezas.

 

Rufus Thomas – Walking the dog

If you don’t know how to do it, I’ll show you how to walk the dog.

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Cóseme


Todos tenemos cosas que nunca decimos porque pensamos que nadie más las entendería, por sentirnos únicos, porque nos creemos especiales pensando que no todos tenemos cosas que nunca decimos, aunque todos tenemos cosas que nunca decimos.

Quizá si lo hiciéramos, si habláramos de ello, nos daríamos cuenta de que no son las series que vemos o la música que escuchamos lo que nos une, sino esas cosas raras. Sobre todo esas cosas raras.

Deberíamos hacerlo más, lo sé, lo intento, pero cómo iba a decirte que a veces rompo cosas, sin más, que me vuelvo verde, que me siento Hulk y arraso. Con todo. Con todos.
Cómo iba a decirte que me gusta destruir aunque no es por el caos sino por los intentos de reconstrucción, por ponerme a prueba, por ver si seré capaz de arreglarlo otra vez. Cómo iba a decirte que no me van los retos pequeños, que cada vez voy a más, que mejor cuanto más roto. Cómo iba a decirte que a veces pego muy fuerte.

Deberíamos hacerlo más, hablar de esas cosas que nunca decimos, porque todos tenemos cosas que nunca decimos.
Quizá si lo hubiéramos hecho a tiempo me habría dado cuenta de que nos unía mucho más que cuatro canciones y dos series.
Quizá así no me habrías hecho pedazos.

 

Beret – Cóseme

Todos tenemos esa persona que nos hizo mil pedazos y nos dijo “ahora constrúyete”.

Liability


Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente simplemente porque está vivo; yo no. Si tuviera que elegir estar de algún modo sería ausente, aunque lo más seguro es que ni siquiera llegara a elegir, pues es difícil hacer algo cuando no estás.

Yo no estoy, o estoy poco. Soy consciente de lo que ocurre, de dónde estamos, de ti. Soy consciente de todo pero lo veo desde fuera, desde un lugar frío a pesar de que se empeñe el corazón en mantenerme la temperatura. No tengo ni idea de qué lugar es ese, pero se parece demasiado a un cementerio de ideas: todas muertas, probablemente de frío.

Veo mi cuerpo, se me hincha y se me deshincha el pecho, te veo a ti. Me buscas, me miras, me tocas, me besas. Yo respondo, a veces, poco. Algún suspiro inacabado, algún beso monosílabo. Y te vale.

Odio que te conformes con eso, que te parezca suficiente un hombre que está al dos por ciento. Te odio por valorarte tan poco, por no levantarte y dejarme sentado en ese banco. Te odio por no odiarme.

Permanezco inmóvil porque no sé dónde estoy, porque en terreno desconocido uno debe andar con pies de plomo, y yo que soy un pato prefiero quedarme parado. No quiero romperlo, o quizá sí, no lo sé, pero no está bien ir rompiendo cosas sin querer.

Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente; ojalá estuviera yo.
Ojalá estuviera yo, de verdad, pero no así, no inerte.
Ojalá fuera capaz de mover las piernas a pesar del frío, de volver antes de que te cansaras.

Ojalá no hiciera siempre frío.

 

Lorde – Liability

Says he made the big mistake of dancing in my storm, says it was poison.