The kill (Bury me)


Os va a parecer una locura, porque soy joven y todo eso, pero a veces me pasa algo y pienso “¿será esto lo que me mate?”. No me agobio ni me preocupo demasiado, pero la pregunta está ahí. Algo tiene que ser, ¿no? Es decir, ahí vamos todos; y soy joven, sí, pero hay muchos que se han ido antes (mucho antes incluso).
Empiezo a ser demasiado viejo para morir joven.

Me duele un poco aquí pero no es nada, voy a cruzar aunque esté rojo porque no viene nadie, si acelero un poco seguro que paso antes de que cambie el semáforo… No busquéis las estadísticas de muertes causadas porque alguien se salta un semáforo en rojo, pero no os saltéis los semáforos en rojo, anda, que tampoco hay tanta prisa.
¿Será ir corriendo a todas partes lo que me mate?

Lo pienso y me siento raro, porque no debe ser normal, ¿verdad? Aunque tampoco hay nada normal, y creo que solo necesito que alguien me diga que no estoy solo.
Leí el otro día que tendemos al aislamiento y eso nos mata. También.
¿Será estar solo lo que me mate?

Dime que no estoy solo, anda, aunque sea mentira.
Dime que no me va a matar eso, que moriré acompañado y que alguien llorará por mí. Aunque no seas tú. Aunque no importe.

Lo que no te mata hará que te mate otra cosa.

 

30 Seconds to Mars – The kill (Bury me)

Look in my eyes, you’re killing me, killing me.

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Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.

Llámame mañana


Con eso de que haya trenes cada cinco minutos me confío y no me muevo.
Pasas y no me subo, vuelves a pasar y hago igual… y otra vez.
Así todo el día.

Luego llega la noche, hace frío, llueve y pienso: joder, ahora me vendría bien un abrazo. Cuando por fin me decido ya no hay más trenes hasta mañana, y vuelvo a casa andando porque igualmente en el bus nocturno nunca vas. Para qué, si te has pasado el día arriba y abajo en el tren.
Camino, me mojo, pienso en ti y me digo: va, mañana sí.

Mañana vuelvo a dejarlo, que pasas cada cinco minutos. No hay prisa.
Y vuelvo a querer subirme a ti cuando solo queda bus nocturno o baño.

Llego a casa empapado, pero es tu culpa, por pasar cada cinco minutos.
Ojalá solo pasaras una vez en la vida.

 

Miguel Campello – Llámame mañana

Y antes de besarme dime cómo te llamas, por si acaso mañana no nos volvemos a ver.