Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.

Llámame mañana


Con eso de que haya trenes cada cinco minutos me confío y no me muevo.
Pasas y no me subo, vuelves a pasar y hago igual… y otra vez.
Así todo el día.

Luego llega la noche, hace frío, llueve y pienso: joder, ahora me vendría bien un abrazo. Cuando por fin me decido ya no hay más trenes hasta mañana, y vuelvo a casa andando porque igualmente en el bus nocturno nunca vas. Para qué, si te has pasado el día arriba y abajo en el tren.
Camino, me mojo, pienso en ti y me digo: va, mañana sí.

Mañana vuelvo a dejarlo, que pasas cada cinco minutos. No hay prisa.
Y vuelvo a querer subirme a ti cuando solo queda bus nocturno o baño.

Llego a casa empapado, pero es tu culpa, por pasar cada cinco minutos.
Ojalá solo pasaras una vez en la vida.

 

Miguel Campello – Llámame mañana

Y antes de besarme dime cómo te llamas, por si acaso mañana no nos volvemos a ver.

Late to the party


Las mejores fiestas que recuerdo son aquellas que me he perdido,
esas a las que he llegado cuando ya habían encendido las luces,
cuando sonaban las lentas o ni siquiera eso.

De las mejores fiestas que recuerdo solo compartí el final con aquellos que fueron:
el resto del tiempo lo pasé contigo,
perdidos en buscar excusas para entretenernos,
corriendo sin prisa hacia donde no era,
bailando canciones que no sonaban,
sintiéndonos más dentro mirando desde fuera que esos locos que creían vivir el momento.

En las mejores fiestas que recuerdo cambiamos alcohol por aire fresco, cuerpos por árboles, neones por estrellas, música por suspiros, gritos por roces…
Siempre había tiempo, cinco minutos más para otra locura y otros cinco.

Contigo siempre era pronto para llegar tarde.

 

Kacey Musgraves – Late to the party

And who needs a crowd when you’re happy at a party for two?