Take on the world


Quiero que te vaya bien, ya sabes, eso que tienes entre manos, tus planes de comer perdices con él; y al mismo tiempo quiero que fracases estrepitosamente, que te estrelles, que caigas tan fuerte que no seas capaz de levantarte sin pedir ayuda.
Soy un ser despreciable, ¿verdad? Pero él también, probablemente más, y ya que no existe la perfección, ¿no es lo más sensato quedarse con lo menos malo? En política lo hacemos así, así que yo que tú lo intentaba, aunque sin presión, que fluya, que no me importa esperar: nací para ser plan be… y nunca ha habido un primer plato memorable.

 

You Me At Six – Take on the world

Just say the word, we’ll take on the world.

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I taught myself how to grow old


Me han dado un codazo en el ojo, y ha dolido, pero es un dolor de esos que al rato se pasa. El que ha venido después ha sido de otro tipo, de esos que no se limpian ni con aguarrás.

Disculpe. Disculpe.

Cuando tienes quince años te lo dicen y te hace gracia. Disculpe, señor, ¿me pasa la pelota? Te ríes del hecho de que te hayan llamado señor, piensas que eso quiere decir que ya estás hecho todo un hombre y sigues con tu vida.
Me comentan que a día de hoy eso sigue pasando, y siempre son niños: uno pequeño le pide a uno algo menos pequeño que le pase la pelota, lo cual es un verdadero consuelo porque quiere decir que a pesar de tanta tecnología aún hay niños que juegan con pelotas de verdad.
Aún hay esperanza para la humanidad… aunque quizá yo no llegue a verlo.

Disculpe. Disculpe.

Me lo ha dicho dos veces, por si con una me hubieran podido quedar dudas. Me ha tratado de usted, no me estaba pidiendo ninguna pelota y, para colmo, era mayor que yo. Está claro, ¿verdad? Es el fin.
Esta vez no son chiquilladas: soy oficialmente un señor.

¿Eso que implica exactamente?, he pensado.
Como no he hallado respuesta, he acudido a esa fuente que nunca me defrauda (salvo cuando define una palabra consigo misma, lo cual en el colegio me enseñaron que estaba mal, pero como ellos son los que ponen las normas se las saltan cuando quieren, y no es justo): la RAE.
He ido leyendo las diferentes acepciones (link aquí, para los curiosos) hasta que una me ha roto el corazón:

  • 4. m. y f. Persona respetable que ya no es joven.

No he seguido leyendo por aquello de no romper a llorar, que luego no veo la pantalla y me cuesta terminar la entrada, pero eso ha sido más que suficiente. Por un lado bien, doblemente: soy persona y soy respetable. Por otro lado (mucho) drama: ya no soy joven. YA NO SOY JOVEN. Así, como si nada. Y se quedan tan anchos. RAE, tú antes molabas.
¿Veis? Eso de molar es de gente joven, ¿no? ¿Cómo? ¿Qué ya no se usa? ¿Que lo usaban los jóvenes del siglo pasado?
Ya no soy joven. Menos mal que al menos soy respetable (y persona).

No contento con eso, he seguido mi investigación y he buscado en Google “qué es un señor”. Tal cual. ¿Os podéis creer que de los primeros resultados la mayoría hacían referencia a políticos? A eso y a temas religiosos, que algo de sentido tiene, pero lo de los políticos impacta más (y me da más juego).
He saltado de la silla, cayendo de rodillas al suelo. He cerrado los puños con fuerza, he mirado hacia arriba (al techo) y he gritado angustiado: ¿¡En qué me he convertido!?
Puede que sea persona, pero si un señor es un político está claro que no soy respetable.
Ni joven.
Y me duele el ojo.

Ryan Adams – I taught myself how to grow old

Sometimes I feel like I’m going insane.