Brick by brick


A una casa puedes hacerle reformas, cambiarle la cocina, el baño… pero ¿qué puedes hacer con un solar vacío? Una casa al final siempre será una casa, pero ese solar… Ese solar es la hoja en blanco, el baúl lleno de piezas de Lego, la caja de colores Alpino, los Plastidecor. Ese solar es el lienzo donde puedes pintar cualquier cosa, y el límite lo pones tú; tú, que de hecho eres ese solar… y ese solar está siempre ahí, aun cuando hay una casa.
Nunca deberías decirle que no a una buena demolición.

Ahora coge ese primer ladrillo y sonríe.
Con ese ladrillo puedes construir cualquier cosa.

 

Arctic Monkeys – Brick by brick

I wanna rock and roll brick by brick.

Bodegón


Hace un mes me empezó a doler la comisura izquierda del labio.
Os parecerá algo muy del día a día, no digno quizá de una entrada, pero ¿os acordáis de aquella época en la que a la gente le dio por pintar bodegones? ¡Bodegones! Nos quejamos hoy de esos que publican lo que comen en Instagram, pero es que aquello eran un plátano, una manzana y una pera dentro de un bol. Y ya está. Hoy alguien te habla de un plátano, una manzana y una pera que están en un bol e inmediatamente piensas que te está contando un chiste, pero no, aquello iba muy en serio. ¡Bodegones!
Pues a mí hace un mes me empezó a doler la comisura izquierda del labio.

Somos el animal más avanzado, con toda esa evolución detrás y nuestra inteligencia desmedida, pero tenemos pelos que crecen hacia dentro. ¿Alguien me lo explica? ¿No es lo lógico, por definición, crecer hacia fuera?

Como bien habréis deducido, amigos detectives, el dolor de la comisura izquierda del labio era un jodido pelo: un pelo de la barba irascible y asocial que decidió que Expediente X era mentira, que la verdad no estaba ahí fuera y que salir pa’ qué si aquí se está calentito; convirtiéndose sin saberlo en un expediente equis en sí mismo. ¿Alguien ha dicho paradoja? Sí: yo.

A veces creo que toda la inteligencia esa que dicen que tenemos es un bulo, que ni lo es el cuerpo ni lo somos nosotros, o que a lo sumo tenemos una inteligencia bipolar.
Somos capaces de crear palabras como comisura y bodegón, de fingir que llegamos a la Luna; pero al mismo tiempo tenemos pelos que crecen hacia dentro y nos volvemos locos pintando fruta.

Vaya cuadro.

 

Danza Invisible – Bodegón

No frenes tu risa. Bebe más deprisa.

Don’t want an ending


Soy de empezar cosas y dejarlas ahí, no por no ser capaz de acabarlas, sino porque los finales son tristes; que a veces un The End quema más que cien hogueras; que si yo fuera un vídeo no tendría botón de STOP, si acaso de pausa; que mi teclado, donde los demás tienen un punto, tiene tres, y si alguna vez, rara, quiero zanjar algo, tengo que tirar de retroceso para borrar los otros dos…

Soy de empezar cosas y permitir que fluyan, que se mezclen, que las unan comas; de entrar en tu vida y no salir, de a lo mejor no estar siempre delante pero estar, como esa primera capa de pintura sobre la que pintas de nuevo, como esa canción que desaparece de tu vida durante años hasta que un día, al volver a escucharla, descubres que en algún rincón de tu mente siempre estuvo grabada su letra de principio a fin… Fin, la palabra prohibida, el coco que no me deja dormir por las noches, que pienso que a veces luchamos poco, que nos es más cómodo un adiós que un hasta luego, que el continuará nos lo olvidamos en el siglo XX, que nos estamos perdiendo, ¿sabes?

Soy de empezar tantas cosas que suelo llegar a un punto en el que no sé con qué estoy, que no tengo claro si ahora escribo de la vida, de crecer o de rozar tus labios, pero no quiero que se acabe, nada; no quiero que se acabe esto, sea lo que sea, ni quiero acabar de crecer, ni quiero, y va aquí y no al principio porque para mí las listas empiezan en el tres, que te acabes tú

Sam Tsui – Don’t want an ending

I’m scared to say goodbye.